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Elecciones en el PaísVasco

López: "Ha perdido el 'plan Ibarretxe' y el que planteó las elecciones como un plebiscito"

Los socialistas se encaraman a la segunda posición y desplazan a los populares

El PSE-EE desplazó ayer al PP de la segunda posición y logró un resultado que consolida a su candidato a lehendakari, Patxi López, al frente del partido, y como interlocutor ante un devaluado Juan José Ibarretxe, presidente vasco en funciones y candidato de PNV-EA. La subida del PSE que auguraban todas las encuestas se hizo realidad, con 18 escaños frente a los 13 anteriores. López consolida así su apuesta por un "socialismo vasquista y autónomo" frente al PP. Patxi López, que compareció en un ambiente de euforia en Bilbao, celebró el ascenso del PSE y constató una "corriente de fondo por el cambio". "Ha perdido el plan Ibarretxe y quien planteó las elecciones como un plebiscito", subrayó en alusión al lehendakari.

"Ha subido la marea del cambio, una marea imparable. Son los votos de la centralidad", indicó López al valorar anoche los resultados. Y el hotel Domine de Bilbao fue una fiesta. Contenida al principio y desbordada después, cuando los primeros resultados, pasadas las 21 horas, arrojaban un resultado pésimo para el PNV-EA de Juan José Ibarretxe (29 escaños). Y, a la vez, muy buenos para el PSE, que consolidaba la segunda posición que ya logró en las generales de marzo, con 18 actas. La participación fue del 69%, muy por debajo del 78,9% de 2001. Y pese a la mayor abstención, el PSE fue el único partido que ganó votos, logrando además su mejor resultado en unas autonómicas.

Patxi López heredó un partido en marzo de 2002, tras el congreso extraordinario de San Sebastián, con 13 escaños, después de que la unidad de acción del bloque constitucionalista entre Nicolás Redondo y Jaime Mayor fracasara en las urnas el 13 de mayo de 2001. Los socialistas cedieron en esos comicios autonómicos un parlamentario. Ayer, López, poco antes de las 23 horas, en un ambiente de euforia, atribuyó la victoria a la "ciudadanía vasca". "Hemos ganado todas las personas y ha perdido el plan Ibarretxe". El candidato de PNV-EA "pedía un clamor y ha cosechado un abucheo". Con todo, en los corrillos, los dirigentes socialistas admitían lo complicado del resultado y la necesidad de "hilar muy fino".

El aspirante socialista lo dijo de otra manera: "Son unos resultados complejos" que hay que gestionar "con inteligencia y al servicio de la sociedad vasca". Y se comprometió a ponerlos "al servicio de la unidad democrática para defender la libertad y derrotar al terrorismo".

El aspirante socialista llegó al hotel donde el PSE tenía previsto seguir la noche electoral hacia las 20.20 horas, sonriente y saludando a los medios de comunicación. Le acompañaban su esposa, la edil bilbaína Begoña Gil, y su cuñado, el dirigente vizcaíno Melchor Gil. Una hora más tarde, la Ejecutiva del PSE, junto a los miembros de la dirección federal Alfonso Perales y Pedro Zerolo, analizaba los primeros resultados. Dos datos: los constitucionalistas obtienen mejor resultado con estrategias diferenciadas: suman 33 escaños frente a 32 hace cuatro años. Y el PSE era la fuerza más votada en Vitoria, Lasarte, Barakaldo, Sestao, Portugalete, Rentería, Irún y subía más de cinco puntos en Bilbao y en San Sebastián.

El PSE de López, junto al apoyo sin tapujos del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ha situado al socialismo vasco en una posición de fuerza desconocida desde la etapa de Txiki Benegas. Fue en las elecciones de 1984 y 1986 en las que el entonces PSE-PSOE alcanzó su techo electoral en el País Vasco, con 19 escaños, y unos 250.000 sufragios. Y en el caso de 1986, además, dos escaños por encima del PNV, formación que atravesaba su mayor crisis tras la escisión de EA. Con todo, el PNV aventajaba a los socialistas en 18.975 votos.

"Entre todos"

Los malos resultados que anoche arrojaban los primeros datos del escrutinio para la coalición PNV-EA fueron bienvenidos por el jefe de campaña de los socialistas vascos, Rodolfo Ares, quien destacó que el PSE era la fuerza política que más subía. El dirigente socialista añadió que "no hay duda de que se abre una nueva etapa para construir Euskadi de otra manera y, sobre todo, entre todos. Y para derrotar al terrorismo". Algo que ya había adelantado tras votar en Vitoria el presidente del Senado, Javier Rojo. El líder de los socialistas alaveses confió a la hora de emitir su papeleta que con los resultados de estos comicios -tras el choque de trenes que se vislumbró en la campaña de hace cuatro años- podía hacerse realidad "de una vez por todas, en esta comunidad, que haya un acuerdo de todas las formaciones para construir el país entre todos".

El PSE de Redondo obtuvo en 2001, 250.919 papeletas (17,8%) y 13 escaños. Ayer, la formación que lidera López se convirtió en la segunda fuerza en Euskadi, y el único partido que ganó votos respecto a 2001: 19.234 papeletas más. Fue el mejor resultado de su historia en unas autonómicas: 272.429 sufragios (22,6%) Por territorios, no se imponían en Álava (siete escaños), algo a lo que había aspirado durante toda la campaña. En Guipúzcoa, los votantes auparon al PSE hasta la segunda posición (cinco), mientras que en Vizcaya consolidaban el segundo puesto que ya habían logrado en las generales con seis actas.

Los socialistas vieron realizado su gran objetivo, más allá del improbable vuelco electoral, esto es, que Ibarretxe no cumpliera sus expectativas para forzar una negociación de su plan con el Gobierno central. Lo que "va a obligar al que manda en el PNV [Josu Jon Imaz] a tomar las riendas", según admitía anoche un dirigente socialista. En campaña, el PP ha castigado a López y a Zapatero por una "clara cesión" a Batasuna por no haber impugnado la lista de EHAK, formación que los populares consideran una mera pantalla de ETA-Batasuna. López dijo ayer que la crítica, reiterada en la noche electoral, era un intento de "esconder sus malos resultados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de abril de 2005