Editorial:Editorial
i

En el filo de la mayoría

El sondeo sobre las elecciones vascas que hoy publica este periódico sitúa al tripartito PNV-EA-IU, que encabeza Ibarretxe, en el filo de la mayoría absoluta. Aparece como muy difícil que la coalición nacionalista PNV-EA la alcance por sí sola. Esto último depende seguramente del incierto comportamiento de los antiguos votantes de Batasuna, divididos entre la posibilidad de trasladar su apoyo al nacionalismo gobernante, hacerlo a la lista fantasma del Partido Comunista de las Tierras Vascas o refugiarse en el voto nulo.

El llamamiento de Otegi a votar en favor de esa lista refuerza la sospecha de que se trate de una candidatura instrumentalizada por Batasuna para burlar su prohibición. Para que los tribunales la suspendan sería preciso encontrar pruebas comparables a las que sirvieron para anular Aukera Guztiak. Lo que no parece fácil, porque no es lo mismo pedir el voto para una formación preexistente que crear otra como tapadera del partido ilegal. Es esto lo que deberá investigar la fiscalía. Cualquiera que sea el resultado, es revelador que el electorado residual de la antigua HB se debata hoy entre votar a un partido ultracomunista o a uno católico y conservador que lleva 25 años gobernando.

Más información

Seguir haciéndolo es la encomienda de Ibarretxe. Para ello necesita sumar 38 escaños (dos más que en la anterior legislatura), lo que ahora parece a su alcance, según la encuesta. Un factor que podría modificar este pronóstico sería la abstención. En 2001 se auguraba una mayoría PP-PSOE, lo que provocó una movilización sin precedentes de las reservas del voto nacionalista. Ahora se da por descontada la victoria de Ibarretxe, lo que tal vez tenga efectos desmovilizadores. Es posible que los votantes no independentistas que han seguido votando al PNV, y que se resisten a apoyar a PP o PSOE, se expresen ahora mediante la abstención, especialmente tras la derrota del plan Ibarretxe en las Cortes.

De cara a la formación del Gobierno, el factor Madrazo sería ahora aún más decisivo, proporcionando a Ibarretxe una coartada de pluralismo al tiempo que inclina la balanza del lado nacionalista. Pero tal como están las cosas, todo está abierto: la continuación de la mayoría del actual tripartito -con la variante que puede proporcionar Aralar si obtiene un escaño-, la alianza transversal entre el PSOE y el PNV -que obligaría al PNV a alejarse del plan Ibarretxe-, o una mayoría alternativa de PSOE y PP, por el momento la más improbable, pero difícilmente eludible si saliera de las urnas, por cuanto sería un mandato por la alternancia, tal como ha señalado el socialista Ramón Jáuregui.

Si el sondeo acierta, proseguiría el lento desgaste del nacionalismo, que a mediados de los ochenta agrupaba a dos tercios de los votantes, y ahora, a la mitad. La consulta comprometida por Ibarretxe sólo serviría, en estas condiciones, para refrendar (y fijar) la división existente en la sociedad vasca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de abril de 2005.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50