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La policía investiga la profanación de la tumba de Rabin

Las amenazas se están convirtiendo en acciones y por ello la policía israelí ha empezado a tomar importantes medidas de seguridad para evitar un atentado de extremistas judíos. Diversos grupos, vinculados al sector más fanático de los colonos, no han ocultado su objetivo de atacar lugares sagrados del islam o incluso matar al primer ministro israelí, Ariel Sharon, para boicotear el plan de retirada de la franja de Gaza.

Las acciones de estos sectores, residuales pero peligrosos en la sociedad israelí, preocupan cada vez más a las autoridades. Ayer, la céntrica plaza de Rabin de Tel Aviv se despertó con pintadas en el monumento dedicado al ex primer ministro Isaac Rabin, asesinado en esa misma plaza por un fanático israelí en la fatídica noche del 4 de noviembre de 1995. En la bandera de Israel adyacente estaba escrita la palabra "muerte". Un día antes, los extremistas habían escrito "perro asesino" en las tumbas de Rabin y su mujer Leah, que se encuentran en el Monte Herzl de Jerusalén. En algunas paredes de esta ciudad se podían ver pintadas tales como: "Sharon, Rabin te espera" o "Sharon, traidor".

La policía israelí ha reforzado de forma significativa las medidas de seguridad en torno a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. Aumento destacado de agentes, implantación de medidas tecnológicas, cámaras en cada esquina del casco antiguo de la ciudad, todo es poco para evitar un ataque que, en palabras de un líder religioso palestino, "podría provocar un caos total, una explosión de violencia sin precedentes en Oriente Próximo". Ayer, un alto cargo de los organismos de seguridad israelíes advertía de que "judíos aislados pueden hacer un atentado terrorista contra éste u otros lugares para provocar una gran crisis y así poder abortar la evacuación de colonias de Gaza". Los servicios secretos internos (Shin Bet) calculan que el núcleo duro está formado por unas 500 personas, muchas de las cuales tienen acceso a armas y explosivos.

Marcha sobre las mezquitas

El gran examen para la policía israelí será el próximo domingo. Es la fecha que ha elegido un grupo ultraderechista para celebrar una multitudinaria marcha al Monte del Templo, como definen los judíos, o Explanada de las Mezquitas, para los musulmanes. Pese a la prohibición de la policía, se espera la llegada de miles de fieles, temiendo graves enfrentamientos.

Un alto cargo del espionaje militar israelí dijo en el Parlamento de Jerusalén que "la subida de miles de judíos al Monte del Templo es muy delicada y puede proporcionar al grupo terrorista Hamás un pretexto para romper la tregua".

Diversos líderes islámicos han convocado a decenas de miles de musulmanes para que vayan este domingo a la Explanada de las Mezquitas "y eviten con su cuerpo la entrada de radicales sionistas".

En Gaza, un portavoz del grupo Yihad Islámica, con la cara tapada y fusil en mano, fue ayer rotundo: "Si dejan entrar a los judíos a la Explanada de las Mezquitas, invadiremos Israel con centenares de mártires suicidas. Será la guerra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de abril de 2005