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Un ilustre desconocido

Ninguna reseña de Moolaadé puede comenzar sin recordar una evidencia sangrante: que estamos ante el primer estreno comercial de un filme del más importante de los cineastas del África negra, el senegalés Ousmane Sembene, patriarca absoluto de los cines subsaharianos y hasta premio Unesco por el conjunto de su obra y la revalorización que ésta supone para la cultura de su país. Pero como no se trata de interrogarse sobre el porqué de que la filmografía de un cineasta que ganó un festival de Venecia y fue varias veces premiado en Cannes nos sea olímpicamente desconocida, ciñámonos a la película que rompe con ese tabú. Y convengamos, de entrada, que Protección aborda, a veces con ironía, pero casi siempre con airada voluntad de denuncia, un hecho tan terrible como la ablación de clítoris a que son sometidas cada año miles de niñas en las culturas animistas y en algunas islámicas africanas.

MOOLAADÉ / PROTECCIÓN

Dirección: Ousmane Sembene. Intérpretes: Fatoumata Coulibaly, Maïmouna Hélène Diarra, Salimata Traoré, Aminata Dao, Dominique Zeida. Género: drama. Senegal-Francia. Duración: 117 minutos.

Con una estructura que privilegia, como ocurría con el melodrama clásico, la empatía con quien sufre Moolaadé muestra, al mismo tiempo que la anécdota central que le da sentido, algo que la excede: sencillamente, la organización de un mundo, el de una aldea islámica en la que aún se muestran con claridad signos de un atavismo animista más que notables. Y claro, las contradicciones entre el mundo ancestral y el progreso. Es un filme claramente deudor de formas de hacer a las que estamos poco acostumbrados, pero que se ve con prístina claridad, que se comparte sin esfuerzos; que constituye, en fin, una imprescindible herramienta de denuncia y conocimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de marzo de 2005.

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