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Reportaje:

El efecto de la aspirina en las mujeres

Contrariamente a lo esperado, previene el infarto cerebral pero no un ataque al corazón

Al contrario de lo que ocurre en los hombres, tomar regularmente una dosis baja de aspirina puede reducir el riesgo de sufrir un primer ictus o infarto cerebral entre las mujeres mayores de 45 años, pero no de padecer un primer ataque al corazón. Un estudio sobre los efectos del más veterano y socorrido de los fármacos ha puesto en evidencia, de forma espectacular, que el patrón mayoritariamente masculino seguido hasta ahora en los ensayos clínicos debe ser revisado.

Un equipo del Brigham and Women's Hospital de Boston (Estados Unidos) ha observado durante 10 años qué efecto tiene la ingesta habitual de aspirina en la prevención de las enfermedades cardiovasculares entre las mujeres y ha descubierto que el resultado es totalmente distinto al de los estudios previos, realizados mayoritariamente sólo con hombres. Estos últimos concluyeron que tomar una dosis baja de aspirina con regularidad podía llegar a reducir hasta el 32% el riesgo de sufrir un primer infarto de miocardio y que, en cambio, no tenía casi ningún impacto en la reducción de episodios de ictus.

Las mujeres padecen más ictus y menos ataques cardiacos que los hombres

¿Funciona, entonces, la aspirina de manera distinta en los hombres y en las mujeres? A juzgar por los resultados de este estudio, que se presentó la semana pasada en la conferencia del Colegio Americano de Cardiología en Orlando, Florida, sí. Pero la directora de la investigación, la doctora Julie Buring, epidemióloga del Brigham and Women's Hospital, matiza la respuesta. "Lo que ocurre es que los hombres y las mujeres tienen una distribución diferente de las enfermedades cardiovasculares", explicó Buring a EL PAÍS. "Y lo más importante de todo es que la aspirina parece que funciona allí donde es más necesario en cada sexo", añadió.

Las mujeres suelen padecer más ictus y menos ataques cardiacos que los hombres, según Buring. Además, el riesgo de que una mujer sufra un infarto de miocardio aumenta con la edad. Ello explicaría que en el estudio llevado a cabo por los investigadores estadounidenses y en el que participaron 40.000 mujeres sanas, la mayoría de entre 45 y 65 años, no se observara una reducción importante del riesgo de infarto entre el grupo que tomó aspirina con regularidad.

La reducción del riesgo de sufrir un ictus, sin embargo, sí fue significativa. En el grupo de mujeres que tomó aspirina -una dosis de 100 miligramos cada dos días- se observó una reducción del 17% de sufrir un infarto cerebral comparado con el que tomó placebo. El dato más significativo, sin embargo, se vio en la disminución del riesgo de padecer un ictus isquémico, el más habitual y que ocurre cuando se forma un coágulo de sangre en una de las arterias que van al cerebro. En este caso, el riesgo disminuyó un 24%.

Otro de los hallazgos del estudio, que también se publicó en la versión electrónica del New England Journal of Medicine, está en el efecto de la aspirina en las mujeres mayores de 65 años. En este caso, el riesgo de sufrir un ictus disminuyó un 30%, y el de un infarto de miocardio, un 34%.

Aunque los casos de úlceras y hemorragias fueron más comunes entre las mujeres que tomaron la citada dosis de aspirina durante una década, el riesgo de padecer un ictus hemorrágico no fue significativo. El tabaco, por otro lado, sí pareció tener un efecto nocivo: la aspirina no redujo el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular entre el grupo de fumadoras, sino que incluso lo aumentó.

El doctor Jaume Roquer, jefe del servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona, cree que los resultados que el estudio arroja son "muy interesantes" ya que por primera vez demuestran la eficacia de la aspirina en la prevención primaria del ictus, que es la primera causa de muerte entre las mujeres españolas. "El estudio, sin embargo, no demuestra que la mortalidad por ictus disminuya, y por ello pienso que hay que hacer más investigaciones para saber exactamente por qué la aspirina tiene este efecto en las mujeres sanas", comenta.

A pesar del sorprendente resultado, Roquer no cree que a partir de ahora se deba recetar indiscriminadamente aspirina a las mujeres sanas mayores de 45 años. "De momento no está justificado, pero lo que queda claro es que en ciertos subgrupos, como en el de las mujeres mayores de 65 años, el resultado es muy bueno", añade.

Al cardiólogo catalán Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York y presidente de la Federación Mundial del Corazón, no le sorprendió que la aspirina no tuviera ningún efecto en la reducción del primer infarto de miocardio entre las mujeres de entre 45 y 65 años. "Se trata de un grupo de bajo riesgo y, además, en la mujer el infarto aparece más tarde", comentó. El efecto de la aspirina en los accidentes cerebrovasculares sí fue, a su juicio, "sorprendente", pero también opina que hay que llevar a cabo más investigaciones para evaluar si está justificado o no recetar masivamente aspirina a las mujeres sanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 2005