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Entrevista:Julio Valdeón | Catedrático de Historia | LA RIQUEZA DEL PASADO

"El humanismo empuja al hombre al centro del universo"

Los lectores de EL PAÍS podrán conseguir por 9,95 euros el volumen número XI de la Historia Universal al comprar mañana, domingo, el diario. El libro estudia los últimos siglos de la Edad Media y los primeros del Renacimiento, cuando Europa se abre, imparable, el camino a la modernidad. Se pasa revista a fenómenos relevantes, como la consolidación de la monarquía francesa, el desarrollo constitucional inglés, la guerra de los Cien Años y la esplendorosa floración artística del Renacimiento italiano.

Luces que se encienden, perspectivas que se abren, un mundo que crece y empuja hacia adelante: las sugestiones que ofrece el Renacimiento a la mirada de Julio Valdeón Baruque (Olmedo, Valladolid, 1936), premio Nacional de Historia 2004 y catedrático de la Universidad de Valladolid, son vivas, nítidas. Su reflexión sobre ese periodo es la descripción de "un continente -Europa- que se abre con fuerza el camino hacia la modernidad".

Pregunta. El Renacimiento puso al hombre en el centro del universo tras la Edad Media. ¿Se puede hablar de revolución?

Respuesta. Yo creo que sí. Seguramente no se puede hablar de una mera transición; hubo un cambio sustantivo. Desde la supuesta edad oscura a la moderna, a la creación de una Europa que se expande sobre el mundo entero, a la gestación del Estado moderno, al nacimiento de un espíritu laico. Por tanto, sí que se puede hablar de una revolución. Pero intelectual. No política y social. Sin embargo, hay que tener cuidado con la imagen de una Edad Media totalmente oscura y de un Renacimiento absolutamente brillante.

P. ¿Quiere decir que las luces que abrieron el camino al Renacimiento se encendieron en la Baja Edad Media?

R. Claro. Muchas raíces de la época moderna están allí. Las lenguas que hablamos, por ejemplo. Las ciudades. Las cortes. Hombres como Alfonso X o Petrarca fueron auténticos precursores, abrieron perspectivas. Es una época que marca el gran crecimiento del mundo cristiano, que hasta entonces había sido por muchos aspectos inferior al islámico. La Baja Edad Media va poniendo por encima a Europa. En cierta medida, se va desarrollando una sociedad laica, cosa que no ocurre en el mundo islámico. El humanismo empuja al hombre al centro del universo.

P. ¿Seis siglos después, sigue el hombre en el centro o el ocupado?? ha tomado su sitio?

R. Es cierto que el peso del dinero está muchas veces por encima de los países y de las personas. A veces en el nombre del dinero se pisan valores y derechos fundamentales. Pero, bueno, ¡incluso el dinero es una creación del ser humano! Un invento nuestro. Nosotros somos los únicos que tenemos historia. Los animales tienen vida, pero no tienen historia. Nada cambia en su mundo. Entonces el ser humano es el centro. Vamos evolucionando, a veces en regreso, pero en general en avance.

P. En ese movimiento hacia la Edad Moderna, la cultura y el arte jugaron un papel fundamental.

R. Sí, evidentemente. En Italia, por supuesto. Desde allí se irradia todo. Pero la península Ibérica también tuvo un papel cultural destacado. Pienso en Pedro López de Ayala, en Muntaner. La herencia que dejó el mundo árabe fue fundamental, por su propia cultura y por el trabajo de recopilación de las obras de Aristóteles, Tolomeo, Hipócrates y Euclides, que eran casi desconocidas en el mundo cristiano. Y mucho se debe a las traducciones que se hicieron en la escuela de Toledo. Europa debe mucho al islam de España.

P. En esa época se descubre la técnica de la perspectiva. Casi parece que eso ayudó a los seres humanos a poner las cosas -la religión, la superstición, la naturaleza- en su justo lugar no sólo en los cuadros...

R. Sí. Es un avance técnico que va ligado al avance del espíritu y que tiene una trascendencia. Pero más allá de eso hay que subrayar que el arte anterior era casi exclusivamente religioso, estaba sometido a la Iglesia. La Iglesia controlaba la cultura y el arte. Luego los artistas se liberan.

P. ¿Cuáles eran las condiciones de la Península en comparación con el resto de Europa?

R. El siglo XIV fue terrible en todo en continente. La peste. Conflictos. Un siglo de pugna. El avance de los siglos anteriores se para. En el siglo XV hay una recuperación demográfica y económica general. En ese panorama hay puntos de excelencia: la Toscana y Flandes, con su potente desarrollo económico. Una pujanza económica que ayuda a la actividad artística, intelectual y técnica.

P. ¿La gente del siglo XV era consciente de que vivía tiempos mejores?

R. Es difícil decirlo. Pero yo creo que la gente común no tenía la percepción de lo que estaba pasando. El Renacimiento se limita en los primeros tiempos a las cortes, al ambiente burgués. Luego se irradiará, pero lentamente.

P. ¿Las nuevas ideas que se van afirmando cambian la condición de la mujer?

R. La transición no implicó variaciones considerables de las condiciones y del papel de la mujer en la sociedad. Hubo mujeres reinantes, pero la historia de la élite no es la del pueblo. Sin embargo, hay una línea de continuidad que une el Renacimiento a la Ilustración que es el eje alrededor del que se desarrollan los avances sociales de los últimos siglos.

P. ¿Hemos aprendido bien la lección del Renacimiento?

R. En este momento de la historia parece que hay una parte de la humanidad que la ha olvidado...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 2005

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