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La vida de Villalobos invita a pensar 50 años de la historia de España

La muestra 'Sueños de concordia' recrea en Salamanca la vida y la época del político

La vida de Filiberto Villalobos y el contexto de Salamanca. Dos elementos que hacen de hilo conductor en el recorrido de la exposición Sueños de concordia, Filiberto Villalobos y su tiempo histórico (1900-1955) en el Patio de Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca. Más de 2. 000 piezas con referencias históricas y artísticas que reflejan la historia de España en la primera mitad del siglo XX. La muestra estará abierta al público hasta finales de mayo.

La figura del médico y político Filiberto Villalobos (Salvatierra de Tormes, 1879-Salamanca, 1955) resurge en Salamanca con motivo del 50º aniversario de su muerte. Se trata de una exposición de más de 2.000 piezas, entre ellas 660 fotos, 340 documentos originales, tres escenografías, cuatro audiovisuales y 35 obras de arte, entre otros elementos de referencias históricas y artísticas.

El recorrido arranca con la presentación de la Salamanca de principios del siglo XX. Documentos, fotografías y la instalación de una cocina de la época reproducen la ciudad donde Villalobos desarrolló una gran actividad pública desde sus tiempos de estudiante de Medicina hasta el estallido de la Guerra Civil.

"El nombre de la exposición, Sueños de concordía, quiere reflejar el carácter del político, que insistía en que en España no había problemas de República o Monarquía sino un problema económico-social", afirma Ignacio Francia, comisario de la exposición junto con Antonio R. de las Heras.

En su gestión pública en el Ayuntamiento, Villalobos, hijo de un capataz de cultivo y guarda jurado, se preocupó por modernizar las áreas de saneamiento, abastecimiento y sanitaria, así como por la construcción de escuelas. En 1913, ocupó la diputación e introdujo reformas agrarias. Y llegó a ser ministro de Instrucción Pública en tres gobiernos de la II República, los dos primeros con el partido Reformista de Melquíades Álvarez, y el tercero como independiente.

El recorrido a través de la vida del médico y ministro invita a la reflexión sobre el "cambio y la permanencia en la actualidad de los grandes problemas de España de los años treinta". Es el caso del debate para eliminar la educación religiosa en las escuelas, una idea también de Villalobos, según señala Francia. En las salas de la muestra, patrocinada por la Caja Duero, se cuelgan cuadros de Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joaquín Sorrolla, José Caballero y Joan Miró, entre otros. Llama la atención un cuadro de Franzen de la reina Victoria Eugenia con el traje de charra. Este mismo traje también se muestra como homenaje al Museo del Pueblo Español, hoy Museo del Traje, creado por Villalobos.

Además de la referencias sobre el estallido de la Guerra Civil, que llevó a Villalobos a la cárcel y lo apartó de la vida pública, en los mil metros cuadrados que ocupa la exposición se encuentran las huellas de otros personajes mezclados con la vida salmantina y el protagonista de la muestra. Un busto del músico Tomás Bretón, fotos que reflejan trozos de vida de Unamuno y García Lorca, son parte de los elementos que ocupan paneles y vitrinas.

Una de las escenografías recrea el despacho de consulta del médico, con sus propios muebles y ornamentación, donde pasó sus últimos años de vida, después de salvarse de ser fusilado durante la dictadura de Franco.

Otros objetos resultan curiosos en el contexto de la muestra, como el libro de horas de la Casa Real, empeñado y no recuperado, que se encuentra en el espacio dedicado a las piezas relativas a la Caja de Ahorros de Salamanca, de la que Villalobos fue miembro del consejo de administración. El catálogo de la exposición, coordinado por el catedrático Ricardo Robledo, recoge 18 estudios sobre la figura y la significación de Villalobos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 2005