La UE propone reducir hasta un 30% los gases de efecto invernadero en 2020

La presidencia comunitaria iniciará una gira mundial para convencer a otros países

Los ministros de Medio Ambiente de la UE propusieron ayer formalmente que tanto los países industrializados como los países emergentes se planteen la posibilidad de reducir hasta en un 30% (con respecto al nivel de 1990) sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2020. El objetivo se eleva hasta el 80% en 2050. Ni explicaron ni debatieron cómo alcanzar un recorte tan ambicioso, pero sí aseguraron que un compromiso político de un nivel similar será esencial para evitar los efectos catastróficos de que la temperatura del planeta suba más de dos grados en un siglo.

El acuerdo de ayer es sólo una propuesta para iniciar la negociación a nivel internacional que incluso evita utilizar el término "objetivo" y en su lugar habla de "senda" a explorar. Pero la medida del nivel de ambición que ayer suscribieron los ministros europeos lo da un simple repaso al actual Protocolo de Kioto, en vigor desde hace un mes. Tras más de una década de negociaciones internacionales, los países industrializados se comprometieron a reducir sólo un 5,2% (con respecto a 1990) las emisiones de gases de efecto invernadero para 2012.

Estados Unidos, que genera la cuarta parte de la contaminación mundial, no lo ha suscrito y la rápida industrialización de países como China e India amenazan con dejar en papel mojado ese objetivo.

El acuerdo alcanzado ayer está lejos todavía de fijar objetivos, pero los apunta. "La UE desea explorar con otros socios posibles estrategias para lograr las reducciones de emisiones necesarias", dice el texto, "y cree que, en este contexto, debería considerarse la senda de reducción por parte del grupo de países desarrollados del orden del 15%-30% para 2020 y del 60-80% para 2050".

Lanzado el guante, primero lo han de recoger o desechar los líderes de la UE en el próximo Consejo Europeo de los días 22 y 23 de este mes. Después, será el turno de los socios internacionales. El ministro luxemburgués de Medio Ambiente, Lucien Lux, como parte de la presidencia de turno europea, anunció ayer que en breve iniciará una primera gira mundial, empezando por Nueva York, para defender la posición de la UE. "Vamos a necesitar un gran esfuerzo de convencimiento", confesó Lux.

El comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, advirtió a los ministros del peligro de generar una reacción contraproducente de fijar objetivos demasiado ambiciosos. De ahí que se evitara la palabra "objetivo" para dejar abierta la negociación internacional. "Es más un mensaje político", subrayó después Lux.

La ministra española de Medio Ambiente, Cristina Narbona, saludó el acuerdo como una "señal magnífica" para otros socios, como Estados Unidos, y destacó el hecho de que la UE se plantee para el futuro tener en cuenta las emisiones por persona, lo que facilitaría la tarea a España, el país que más se aleja del objetivo nacional fijado por la UE para el Protocolo de Kioto actualmente en vigor. Éste fijaba una reducción del 8% para la UE de 15 países y permitía a España elevar sus emisiones en un 15% con respecto a 1990, pero éstas han desbordado ese techo. España emite actualmente un 45% más que en 1990 y es el país europeo que más se aleja del compromiso adquirido.

El gran fiasco del Protocolo de Kioto ha sido el rechazo de EE UU a comprometerse por temor a la pérdida de competitividad de su industria. Según Lucien Lux, la visita del presidente Georges W. Bush a Europa a finales de febrero demostró que hay "cierto margen" para el debate con Washington. Lejos de una declaración más comprometida, Bush se limitó, sin embargo, a mencionar en Bruselas de forma ambigua la preocupación estadounidense por el cambio climático y la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías para mejorar la eficacia contaminando menos.

La UE, por su parte, ha visto cómo en los países del Este se han reducido drásticamente sus emisiones debido al cierre de su industria pesada de los tiempos soviéticos. Alemania, Reino Unido y Francia han logrado también importantes reducciones y son los países que más presionan para fijar nuevos objetivos para después de 2012.

Para continuar en una lucha en la que se ha convertido en líder mundial, manteniendo sus objetivos de reducción, la UE se plantea reducir los subsidios a las energías no renovables, así como las exenciones de impuestos, repercutir, por el contrario, en los impuestos el daño medioambiental del transporte y aplicar en toda su extensión el mercado de emisiones entre la industria contaminante, además de desarrollar nuevas tecnologías cada vez menos contaminantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de marzo de 2005.

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