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Reportaje:

"Desde hoy vendré siempre en barco"

El aeropuerto de El Prat canceló 180 vuelos y registró retrasos de dos horas

El temporal de nieve que cayó ayer sobre la ciudad de Barcelona llevó de cabeza también a los responsables del aeropuerto de El Prat, en el que se suspendieron 180 vuelos y se registraron retrasos de casi dos horas de media en las operaciones programadas, según AENA, y de un mínimo de tres horas en algunos vuelos, según la información que ofrecían las pantallas de la instalación aeroportuaria.

Los vuelos suspendidos a causa de la nieve alcanzaron la cifra de 180 a las nueve de la noche, sumando los que no salieron desde Barcelona y los que, con destino a este aeropuerto, no despegaron de su lugar de origen.

Pese a la presencia de la nieve, poco habitual, el aeropuerto mantuvo la operatividad a lo largo del día. Sin embargo, hasta las dos de la tarde no pudo alcanzar los 50 movimientos a la hora que registra la instalación en un día normal.

Los retrasos y las cancelaciones se fueron acumulando hasta última hora de la tarde causando entre los afectados impaciencia e indignación. La queja más común entre éstos fue la falta de información, tanto por parte de las compañías aéreas como del propio aeropuerto.

Montse Carrión, vecina de Terrassa (Vallès Occidental), que debía viajar a Santiago de Compostela a las 14.00, estaba desesperada cuando a las 17.15 todavía no sabía nada sobre su vuelo: "Mi hija, que está en casa, sabe más cosas que yo". Se formaron colas de más de tres horas para saber qué se debía hacer con los billetes de los vuelos cancelados y retrasados, y la única alternativa que ofrecieron las compañías fue realizar los vuelos otro día o hacer complicadísimos enlaces con otras ciudades. María Valls, de Palma de Mallorca y madre de cuatro hijos, aseguró que era "la última vez" que cogía un avión para viajar a Barcelona: "Desde hoy vendré siempre en barco".

Las adversas condiciones meteorológicas obligaron al aeropuerto a activar el Plan de Contingencias Invernales de hielo y nieve que prevé, entre otras medidas, el deshielo de las alas de las aeronaves con máquinas aspersores de líquido anticongelante, que es responsabilidad de las compañías aéreas. Fuentes del aeropuerto confirmaron ayer que Iberia cuenta con dos de estas máquinas y Spanair con otra. Iberia tan sólo usó una durante todo el día en El Prat. Estas máquinas quitan el hielo de las alas y previenen su formación evitando así que queden afectados los aparatos de rumbo que se ubican en estas zonas del avión y que en caso de bloquearse podrían hacer peligrar el vuelo.

Los problemas en los retrasos de los vuelos se debieron a las dificultades que entraña esta operación de limpieza, ya que se trata de un proceso muy lento, que puede durar de 30 minutos a una hora por avión.

Enric Ors, de 38 años, estuvo más de siete horas esperando "con paciencia" el vuelo procedente de Madrid que debía llegar a las diez de la mañana y que hasta las cuatro de la tarde no tenía previsto aterrizar. Otros no tuvieron tanta paciencia: "Estoy harto de esta situación. Nadie hace nada", espetó Juan Pernia, sevillano que tenía que volver a su ciudad. José María Pairó, otro afectado, no entendía que "sólo haya dos máquinas trabajando en un aeropuerto como el de Barcelona".

A primera de la noche la normalidad de ayer en el aeropuerto de El Prat estaba prácticamente restablecida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005