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EL PROCESO DE PAZ EN ORIENTE PRÓXIMO

Sharon y Abbas pactan el fin de la violencia

Israelíes y palestinos se comprometen en la cumbre de Egipto a aplicar la Hoja de Ruta

El presidente palestino, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Ariel Sharon, acordaron ayer poner fin a la confrontación armada. El compromiso fue anunciado en la ciudad turística egipcia de Sharm el Sheij, a orillas del mar Rojo, como colofón de una cumbre que había durado cerca de cinco horas. El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, y el rey Abdalá II de Jordania fueron los testigos principales de este pacto con el que se intenta acabar con una situación de violencia desencadenada a finales de septiembre de 2000, y que se ha cobrado más de 4.600 muertos y millares de heridos. Las dos partes han comunicado asimismo su intención de volverse a sentar en la mesa de negociaciones y empezar a aplicar la Hoja de Ruta.

"El primer ministro israelí, Ariel Sharon, y yo hemos acordado poner fin a todos los actos de violencia contra los israelíes y los palestinos en cualquier lugar". Con esta frase, el presidente palestino Mahmud Abbas anunciaba ayer en árabe a la comunidad internacional el cese de hostilidades.

Las palabras de Abbas, pronunciadas en el gran salón de actos del hotel Movinpick-Golf de Sharm el Sheih -a 500 kilómetros al sureste de El Cairo y a 235 de la frontera con Israel- fueron refrendadas por Sharon, que se encontraba sentado en el lado opuesto de una enorme mesa de más de tres metros de diámetro. Entre los dosse encontraban el presidente Mubarak y el rey jordano, Abdalá II. En un lugar destacado de la sala cinco banderas israelíes permanecían izadas junto con las de los países de los otros tres invitados.

"Hoy, en el transcurso de mi encuentro con el señor Abbas, nos hemos puesto de acuerdo para que los palestinos cesen todos los actos de violencia contra los israelíes en todas partes y, paralelamente, Israel cesará sus operaciones militares contra los palestinos en todos los lugares", recalcó a su vez Sharon. Los discursos de Abbas y Sharon -20 minutos en total- sirvieron además para realizar una serie de declaraciones de intenciones en las que ambos subrayaron el "principio de una nueva era de paz" y su firme compromiso a "aplicar la Hoja de Ruta", el pacto de pacificación firmado hace dos años en una cumbre similar celebrada en Aqaba (Jordania) y que nunca llegó a aplicarse.

"Esperamos que a partir de hoy empiece una nueva era de calma y esperanza. Nosotros queremos establecer un diálogo sincero y real", aseguró Sharon a sus interlocutores al tiempo que hacía en voz alta una reflexión sobre las dificultades del proceso iniciado. Por eso recomendó moverse "de manera cautelosa, porque hay una oportunidad frágil, que los extremistas intentarán hacer explotar; ellos querrán cerrar la ventana de la oportunidad y ahogar los dos pueblos en su sangre".

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, consciente de esta fragilidad, había pedido a las dos partes en el momento de apertura del acto reestablecer "negociaciones urgentes y claras" para evitar una situación de "vacío", una clara alusión a la penúltima tregua israelo-palestina, en junio de 2003, que fue seguida por un periodo de discusiones estériles, finalmente zanjadas por el estallido de una ola de violencia.

Israelíes y palestinos acordaron reanudar las negociaciones de paz en una semana, al tiempo que ponían en pie un comité de coordinación con el que intentarán resolver los conflictos concretos que vayan surgiendo en el proceso de pacificación. El comité estará presidido por el general de EE UU William Ward, que sin duda empleará más energía que la utilizada en la etapa anterior por el diplomático y emisario de la Casa Blanca John Wolf.

Sobre la mesa de negociaciones se acumulan ya un gran número de temas pendientes de resolver: la elaboración definitiva de la lista de los primeros 500 presos palestinos a liberar; el levantamiento del cerco de cinco ciudades palestinas de Cisjordania, empezando por Jericó; la retirada de los controles de las carreteras; el restablecimiento de la libertad de movimientos para toda la población, o el futuro del muro de separación y el cumplimiento de la resolución del Tribunal Internacional de La Haya que decretó ilegal la obra y ordenó su derribo.

Ayer, antes de que acabara la cumbre se anunciaban nuevos gestos de distensión que iban más allá del conflicto israelo-palestino: la vuelta inminente de los embajadores de Egipto y Jordania a Tel Aviv, tras cuatro años de ausencia, y la invitación, aceptada, de Sharon al rey Abdalá II y a Mubarak para visitarle en su rancho Sicomoro, en el desierto del Neguev.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2005