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EL PROCESO DE PAZ EN ORIENTE PRÓXIMO

Hamás exige contrapartidas claras a Israel para cumplir el alto el fuego

Dos terceras partes de los israelíes confían en el presidente palestino, según las encuestas

Menos de una hora. Es el tiempo que les llevó a los dirigentes del grupo integrista Hamás matizar el discurso pacificador del presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen). Tras presenciar la retransmisión televisiva de la solemne cumbre de Sharm el Sheij y escuchar las reiteradas menciones "a una tregua mutua y total", el portavoz de Hamás en la franja de Gaza, Mushir al Masri, se apresuró a reaccionar: "Nuestra postura es muy clara. No hay un alto el fuego con el enemigo sionista sin un precio". Hamás recordó que la tregua que mantiene de hecho seguirá si Israel ofrece contrapartidas.

"La cumbre no ha conseguido los resultados que nuestro pueblo esperaba. La declaración de Abu Mazen representa tan sólo la postura de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y no representa necesariamente la postura de los diversos grupos, entre ellos Hamás", añadió Al Masri. Según Hamás, "la tregua anunciada por Abu Mazen no tiene ninguna validez si antes éste no se reúne con las distintas facciones palestinas".

Para tranquilizar en cierta medida al presidente palestino, el líder del principal movimiento integrista, Mahmud al Zahar, afirmó: "De momento, nosotros mantenemos la tregua que le prometimos a Abu Mazen, pero queremos comprobar las intenciones verdaderas de Israel". Por cierto, Al Zahar realizó estas afirmaciones ayer en público, en plena calle en la ciudad de Gaza, tras estar escondido en la clandestinidad en los últimos meses por temor a un ataque militar israelí.

Las discrepancias entre Abu Mazen y los integristas no tienen que ver tanto con la aceptación de la tregua, que asumieron hace tres semanas, sino, sobre todo, con el precio que debe imponerle al Gobierno de Ariel Sharon. Y el primer escollo, aún no solucionado, es la liberación de presos. Hamás se queja, en primer lugar, de que la cifra de presos que Israel anunció liberar (900) "es ridícula", y en segundo lugar teme que la mayoría de los liberados sean afines al movimiento de Abu Mazen, Al Fatah. "Nuestra exigencia es la liberación de todos los presos palestinos (unos 8.000)", concluye Al Masri.

Los dirigentes de Hamás, y en menor medida los de Yihad Islámica, no desean perder protagonismo político en esta "nueva era" anunciada ayer desde Egipto. Los más de cuatro años y medio de dura Intifada han golpeado seriamente a la infraestructura militar de Hamás, pero le ha dado fuerza como movimiento social y político, sobre todo en la franja de Gaza. Su espectacular victoria en las municipales del 28 de enero es un serio toque de atención a Abbas, que sabe que sin el consentimiento de Hamás no hay tregua que valga.El ministro palestino de Exteriores, Nabil Shaat, no obstante, les advirtió: "Desde ahora, cualquier violación de la tregua será una violación de un compromiso nacional y como tal lo afrontaremos".

Grupos terroristas

Precisamente ayer, el ministro israelí de Defensa, Saúl Mofaz, advirtió: "Los grupos terroristas aún no han dicho la última palabra y por tanto hemos de estar preparados a volver a realizar operaciones en Gaza y Cisjordania". Mofaz advirtió de que la principal condición que ha impuesto a la Autoridad Nacional Palestina en la retirada de las ciudades de Cisjordania es que "luchen contra el terror".

La cumbre de Sharm el Sheij tampoco ha sido bien recibida por los sectores ultraderechistas israelíes. Efi Eitam, líder del Partido Nacional Religioso, expresó ayer su rechazo. "La cumbre es una farsa peligrosa para Israel. Da a entender que nuestro Ejército huye del terror y acepta una tregua para que los cuadros terroristas de Hamás y Yihad se repongan y se hagan más fuertes".

Pero la mayoría de los israelíes no piensa como Eitam. Un amplio sondeo del prestigioso Instituto Mina Tsemaj, publicado ayer en el diario Yediot Ajaronot, ofrecía tres datos muy reveladores: el 60% de los israelíes confía en Abu Mazen; el 61% se declara optimista ante la posibilidad de que la tregua sea consistente; el 69% apoya el plan del primer ministro Ariel Sharon de retirarse de la franja de Gaza y la evacuación de 25 colonias.

La mayoría silenciosa de israelíes y palestinos apoya el impulso de las negociaciones y el fin de la violencia. Tras 1.558 días de Intifada, tras 3.592 palestinos y 1.036 israelíes muertos, la opinión pública de ambas partes apuesta por el diálogo. En Jerusalén o en Ramala. En Tel Aviv o en Gaza. En Haifa o en Jenín. Todos son conscientes de que pronunciar discursos pacifistas es la parte fácil. La más complicada es negociar, ceder y aplicar los acuerdos en el terreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2005