Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL DEBATE PARLAMENTARIO DEL 'PLAN IBARRETXE'

Zapatero ofrece un nuevo proyecto para el País Vasco en el que "quepan todos"

El presidente asegura que el encaje de Euskadi en España lo decidirán los vascos y los españoles

Al Gobierno de España le corresponde hacer cumplir la ley, y lo hará. Con este recordatorio, el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, dio a entender al lehendakari, Juan José Ibarretxe, que, si convocara un referéndum, el Gobierno lo impediría. Aunque Zapatero no dejó dudas sobre el rechazo total al plan soberanista, y con naturalidad aseguró que el encaje del País Vasco en España lo decidirán "todos los vascos, y no la mitad, y todos los españoles", pidió a Ibarretxe que olvide su proyecto y participe en un diálogo sobre bases integradoras en el que "quepan todos".

No hubo sorpresas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, subió a la tribuna de oradores para argumentar el rechazo del Ejecutivo central al proyecto los nacionalistas vascos, especialmente porque es ilegal, y para advertir al presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, que se aplicará la ley si decide convocar un referéndum. "Al Gobierno le corresponde cumplir y hacer cumplir la legalidad", le recordó.

Al final de su intervención, muy correcta en las formas pero sin paños calientes y dejando claro que ese plan no tiene cabida mientras él sea el presidente del Gobierno de España, afirmó que el futuro del País Vasco lo decidirán todos los vascos y todos los españoles, para concluir con una oferta de diálogo en torno a una posible reforma del Estatuto vasco. Eso sí, con la participación y el acuerdo de todas las fuerzas políticas. "Una norma aprobada sólo con el 51% de acaba en fracaso y la Historia de España, menos los últimos veinticinco años, tiene un amplio recetario de fracasos porque se hicieron constituciones de partido, no para todos", señaló.

El líder socialista tuvo argumentos propios para defender su criterio, pero también tomó algunos de los esgrimidos por Ibarretxe para rebatirlos. Todas las apelaciones a la historia milenaria de los vascos no le convencen a Zapatero ya que, a su juicio, antes de la historia está el cumplimiento de la ley, ya que ésta es la garantía de las libertades de todos los ciudadanos. "El respeto a la ley es el gran descubrimiento de los pueblos para desarrollar su vida en libertad", dijo. "Soy patriota, pero antes soy persona y ser humano", se definió Zapatero. En este punto, recordó a los vascos que carecen de libertad por estar amenazados y a las víctimas de ETA. "La libertad de Euskadi es la libertad para decidir, aunque es cierto y doloroso que muchos vascos ya no podrán decidir; son muchos los buenos vascos que han sido asesinados".

El líder socialista aprovechó para recordar que fue precisamente por respeto a la legalidad, en esta caso la internacional, por lo que, nada más tomar posesión de su cargo, decidió que las tropas españolas abandonaran Irak y no estuvieran implicadas en una guerra ilegal.

El presidente también echó por tierra el argumento de "la legitimidad" que invoca Ibarretxe.

Zapatero pidió que no se entre a enfrentar legitimidades, pero recordó que es superior la que emana del pueblo español representado en las Cortes Generales.

No obstante, el presidente evitó arrogar en exclusiva a las Cortes la facultad de decidir el futuro. "Si vivimos juntos, juntos debemos decidir", dijo. Las ofertas de diálogo fueron acompañadas con recriminaciones al nacionalismo vasco por haber planteado una reforma.

"La relación del País Vasco con España debe ser decidida por todos los vascos, no por la mitad, y por todos los españoles, para respetar la voluntad popular", afirmó. Momentos antes, el lehendakari había advertido que el PP y el PSOE no podían ser quienes decidieran el futuro de los vascos.

"Mi concepción de España es la constitucional, porque es garantía de libertad y de convivencia; una España que reconoce las identidades de sus pueblos", afirmó, tras mostrarse orgulloso de todas las banderas y de las lenguas de España.

No perdió la ocasión para defender la Constitución Europea que se votará el próximo 20 de febrero e incluso aprovechó para leer uno de sus artículos. "Los pueblos de Europa, sin dejar de sentirse orgullosos de su identidad y de su historia nacional, están decididos a superar sus antiguas divisiones y, cada vez más estrechamente unidos, a forjar un destino común", leyó .

Pero el presidente del Gobierno y líder de los socialistas no olvidó lanzar mensajes concretos a los ciudadanos vascos, habida cuenta que tras esta sesión parlamentaria se puede dar por comenzada la campaña electoral de las elecciones autonómicas. A la tarea de vivir y decidir juntos convocó a los vascos, y a todos los españoles, que quieren armonía y convivencia respetuosa.

"El 1 de febrero no es el final de un plan, sino el comienzo de un nuevo proyecto para el País Vasco y para España; un proyecto que ha de tener el respaldo de todos", dijo el presidente. El no mayoritario de ayer debe ser un sí a una nueva realidad. "Una realidad más integradora en la que quepamos todos", abogó.

LOS ARGUMENTOS DEL PRESIDENTE

- "Si vivimos juntos, juntos debemos decidir"

- "Con la misma convicción que decidí sacar las tropas de Irak, hoy defiendo que este proyecto sea rechazado

en nombre de la ley

- "La relación de los vascos con el resto de España

la decidirán todos los vascos, no sólo la mitad, y todos

los españoles"

- "Defiendo la integridad territorial porque sólo así disfrutaremos de una igualdad, libertad y pluralismo"

- "Dejemos a la historia que descanse. Hay demasiada

gente que en nombre de generaciones pasadas ha arruinado el futuro de generaciones presentes"

- "Hoy no es el final de un plan, sino el comienzo de un proyecto nuevo para Euskadi que ha de tener el respaldo de todos. El resultado de la votación no será la victoria de nadie, ni nadie debe sentir que es un fracaso"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005

Más información