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La planta de Dénia rectifica y acepta basura de Gandia y Oliva

La alcaldesa dianense achaca el problema a la "mala gestión" de la Generalitat

La empresa Reciclaje de la Marina Alta, SA, responsable de la gestión de la planta de transferencia de Dénia, rectificó ayer su decisión del viernes y acordó abrir sus instalaciones a la basura de Gandia y Oliva, tras el cierre de la planta de tratamiento de Ador. Con ello daba carpetazo a cuatro días de conflicto, que habían desembocado en que desde el domingo toneladas de basura deambularan sin rumbo por la autopista AP7.

La decisión del consejo de administración de la empresa dianense la aprobaron los representantes de Pego, Teulada y El Verger, los cuatro de la Consejería de Territorio y el de la empresa de la Generalitat Vaersa. Sólo se opuso Dénia. Benissa no envió a su representante. La Corporación dianense había decidido el lunes en pleno, con el voto del gobierno local (PSPV y Bloc) y del PP, rechazar la apertura de la planta a los residuos de la Safor, e instar al Consell a buscar "otras soluciones".

El acuerdo prevé que Gandia y Oliva usen las instalaciones de Dénia hasta junio, en que convocará a la junta de accionistas para que estudie una propuesta de contrato y nuevas condiciones para seguir ofreciendo el servicio a la Safor. La alcaldesa dianense y presidenta del consejo, Paqui Viciano, lamentó que el conflicto por el destino de la basura de la Safor haya difundido la imagen de "una pelea entre pueblos vecinos progresistas" e insistió en atribuirlo a "la mala gestión e inoperancia de la Generalitat y la Diputación, que han querido vender una guerra inexistente".

Resuelta la situación de la basura de Gandia y Oliva, el problema se trasladó al resto de municipios de la Safor y a otros de la Vall d'Albaida afectados también por el cierre de Ador. La Diputación de Valencia les ofreció como destino temporal las plantas de Guadassuar, Palomar, Villena y Xixona. Palomar y Villena anunciaron la clausura de sus instalaciones, y los residuos fueron enviados a Xixona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2005