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Bono, insultado y agredido en una marcha de víctimas del terrorismo

Los manifestantes corearon gritos contra el Gobierno y a favor del PP

La manifestación que discurrió ayer entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol de Madrid en apoyo a las víctimas del terrorismo, a la que asistieron 35.000 personas, según la policía, derivó en insultos al Gobierno y al PSOE, en la petición de dimisión del comisionado del Gobierno para las víctimas, Gregorio Peces-Barba, y en gritos a favor del PP y la unidad de España. Poco antes de llegar al kilómetro cero de la capital, el ministro de Defensa, José Bono, fue agredido e insultado por un grupo de manifestantes y tuvo que abandonar la marcha.

Poco antes de las 17.00 arrancó la manifestación silenciosa convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). En la cabecera, por delante de una pancarta que rezaba "Memoria, dignidad y justicia con las víctimas del terrorismo", marchaban decenas de familiares de víctimas y afectados. Varios metros por detrás, caminaba el ministro de Defensa, acompañado de la eurodiputada socialista Rosa Díez. A su paso ya fue insultado por varios manifestantes. Era el anticipo de lo que vendría unos metros más allá, donde fue vapuleado, insultado e incluso golpeado con una bandera de España.

En torno al ministro se concentró un nutrido grupo de personas, que le llamaron "asesino, pelota, demagogo, apóstata y mentiroso". Según los testigos de la agresión, varias personas le propinaron empujones y puñetazos hasta que sus guardaespaldas, la policía y miembros de la organización lograron sacarlo de la multitud. Incluso varios manifestantes llegaron a enzarzarse entre ellos por el incidente. Rosa Díez, que abandonó con el ministro la concentración entre lágrimas, lamentó lo sucedido.

La AVT reprochó a Bono que no anunciase su asistencia: ¿Cómo se le ocurre venir sin avisar?". Su presidente, Francisco José Alcaraz, tras la lectura del manifesto en el que pidió el endurecimiento de las penas para los terroristas y "que no se utilice a las víctimas como moneda de cambio", condenó los incidentes y mostró su "indignación y decepción". También el popular Ángel Acebes la condenó: "La actuación de unos pocos intolerantes no pueden desvirtuar el gran éxito de una manifestación".

Bono señaló más tarde a EL PAÍS: "Han estado durante 20 minutos empujándome por todas partes y algunos me han golpeado. Me he llevado un buen puñetazo en las costillas. En España son muy pocos, pero allí eran muchos. Desde la época de Franco, jamás había sentido en una manifestación que me podían agredir. Si no está allí la policía... los escoltas han hecho lo que han podido, pero era mucha gente, de todo tipo, también señoras que me insultaban y me llamaban apóstata, defensor de los maricones, asesino. He llegado a estar preocupado por mi hijo, sobre todo por la imagen que le quedará. No tengo cardenales, pero me han dado muchos golpes por la espalda, porque la policía protegía el frente". Bono añadió: "En ningún otro país puede acabar una manifestación contra la violencia de forma violenta. Algunos me defendieron, pero la mayoría me insultaba. Yo había acudido para honrar la memoria de los muertos y testimoniar a los asesinos que no van a vencer nunca. Antes tendrán que matarnos a los amantes de la libertad". Ana María Vidal Abarca, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, abandonó la manifestación cuando vio la agresión a Bono.

Los aplausos y gritos de ánimo que recibió la cabecera de la manifestación se tornaron en un coro de insultos al paso de la segunda pancarta ("Comprometidos con las víctimas del terrorismo"). Tras ella caminaban los representantes políticos: en el centro, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que caminó varios metros agarrada del brazo del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, y del socialista Rafael Simancas; el secretario general del PP, Ángel Acebes, el secretario de Justicia del PP, Ignacio Astarloa, el ex ministro Miguel Arias Cañete y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Durante la hora y media de la marcha, la caras de unos y de otros reflejaban su estado de ánimo ante la deriva que había tomado la marcha. El más serio, Jordi Sevilla, también el más vapuleado. Aguantó los improperios contra él y recogió también los que se lanzaban a otros miembros del Gobierno, sobre todo al presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras, Aguirre y Acebes no perdieron la sonrisa en ningún momento. Durante la marcha se oyeron consignas como "¿Dónde está ZP?", "Peces Barba, dimisión", "Sinvergüenzas", "España unida, jamás será vencida", "Con asesinos no se negocia", "mentirosos, demagogos"; y "Acebes no mintió", "Acebes, Acebes", "Viva Esperanza". Los insultos personales incluso eran reprimidos por algunos miembros de la organización: "Señora, por favor, un respeto".

Contra la SER y PRISA

Durante el trascurso de la manifestación se oyeron gritos contra la cadena SER. "Manipuladores" o "Fuera la SER" fueron algunos de ellos. Tras la lectura del manifesto y cuando ya comenzaba a disolverse la concentración, centenares de personas se desplazaron a la sede de la emisora, situada en la Gran Vía, invadiendo la calzada y provocando un colapso circulatorio. La policía tuvo que cortar la calle durante una hora. Allí corearon consignas como "Grupo PRISA, España no se pisa" y "11-M, queremos la verdad". PRISA es la editora de EL PAÍS. Tras estos incidentes y la agresión al ministro de Defensa, la policía decidió abrir una investigación de los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de enero de 2005

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