Reportaje:CATÁSTROFE EN ASIA | El impacto económico

La economía sobrevive al maremoto

Las infraestructuras e industrias clave no se han visto afectadas, por lo que el perjuicio económico será menor del imaginable

Es difícil hablar de buenas nuevas tras un maremoto que acabó con la vida de más de 153.000 personas, pero, para aquellos que han sobrevivido, saber que el impacto económico de la catástrofe será menor del esperado puede suponer un gran alivio entre tanto dolor. A pesar de que la tragedia tocó a 11 países, sólo seis han sufrido daños importantes y, de éstos, tres (Tailandia, Sri Lanka e Islas Maldivas) verán mermado su crecimiento.

Hay dos sectores a los que el maremoto ha golpeado de lleno: el turismo y la pesca. El primero de ellos es representativo en el producto interior bruto (PIB) de Indonesia, Tailandia, Sri Lanka y, en especial, en Maldivas. En cuanto al segundo sector, su peso es escaso en la región en términos económicos. A pesar de la magnitud de la catástrofe, analistas como los del banco de inversiones JP Morgan y del Deutsche Bank sostienen que el revés económico será menor que el que sufrió la región a raíz de la gripe aviar (SARS) de 2003.

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Aunque en términos generales el impacto del maremoto en la economía no será significativo, desde el punto de vista de cada país los efectos varían bastante. En todos los casos es bastante probable que en los meses venideros se registre un bajón en la actividad, como resultado del agotamiento del trabajo colectivo, rápido e intenso, posterior a un desastre como el del 26 de diciembre. Este efecto se vivió después del terremoto de Kobe (Japón) y de otras catástrofes naturales de gran magnitud.

Problemas de déficit

Hay otro perjuicio común para los países afectados, y es que sus cuentas públicas se verán mermadas por los fondos que deban destinar a la reconstrucción. En este punto es muy importante que la ayuda internacional sea una realidad, ya que cuanto más se aporte o se alivien las arcas del país afectado, menos traumática será la recuperación. Tras el terremoto de Bam (Irán) en 2003, la comunidad internacional prometió ayudas por 1.000 millones de dólares, y el país ha recibido menos de 20.

Indonesia es el país con mayor número de víctimas, más de 100.000. En cambio, en términos económicos, es de los que menos sufrirán. Las zonas de Bali y Lombok, las de mayor afluencia turística, no han sido ni rozadas por el maremoto. En el área más afectada operan tres sectores clave de la economía indonesia: el del aceite de palma, el del caucho y el del gas licuado del petróleo. Sólo algunas plantas procesadoras de aceite han sufrido daños, pero no graves.

Indonesia, al igual que India, tienen Gobiernos electos en 2004, y en ambos casos parecen ansiosos de demostrar que se crecen ante la adversidad. El presidente indonesio, Bambang Yudhoyono, ya ha declarado que aumentará el gasto público para reconstruir las zonas afectadas y ha "sugerido" al banco central mantener bajos los tipos de interés para facilitar el acceso al crédito. El Gobierno de Yakarta mantiene, de momento, su previsión de crecimiento económico para este año del 5,5%, porque, a pesar de la aparatosa catástrofe, sus infraestructuras clave (carreteras, puentes, puertos, aeropuertos) y su industria no han sido afectadas.

Éste es también el caso de India y Malaisia. El impacto del tsunami en el sureste de India no ha afectado a la principal industria de la zona, el refino de petróleo, según un informe de la Asociación de Cámaras de Comercio del país. El mayor puerto cercano, el de Chenai (salida del 10% de la producción india), opera normalmente. En el caso de Malaisia, en la zona devastada en la isla de Penang, hay importantes plantas de la industria electrónica como las de Flextronics y Agilent, pero como están lejos del mar, no han sufrido daños.

El maremoto ha sorprendido a Indonesia, India y Malaisia en buena forma económica tras tres años de crecimiento ininterrumpido. Tailandia también tiene recursos para salir de la catástrofe, pero le costará más. Los expertos sostienen que, de las grandes economías de la zona, la tailandesa será la más perjudicada, porque el turismo supone el 6% de su PIB, frente al 2% para Indonesia, o el 0,7% para India. Además, el tsunami se ha producido al inicio de la temporada alta para el sector (diciembre a abril).

La recuperación en Tailandia será más rápida gracias a que el Gobierno, con vistas a las elecciones previstas para febrero, desembolsará la mayor cantidad de fondos lo más rápidamente posible. A pesar de ello, entre el banco holandés ABN Amro y el británico Standard Chartered han calculado que el crecimiento económico tailandés puede caer entre 0,5 y 0,7 puntos este año sobre el 6,1% previsto.

Sri Lanka y las Islas Maldivas pocas defensas tienen contra la catástrofe. Los Gobiernos de ambos países tendrán problemas de déficit por la casi nula recaudación fiscal por exportaciones y la actividad turística. Ambos países también dependen del turismo para obtener divisas extranjeras. En el caso esrilanqués, aunque el turismo y la pesca representan menos del 6% del PIB, la catástrofe ha pillado el país en mal momento. El 1 de enero se liberalizó en todo el mundo un sector clave para Sri Lanka, el textil, y el país ahora tiene que competir con gigantes como India y China por una cuota de mercado que hasta finales de 2004 tenía más o menos garantizada. El caso de Maldivas es peor. Más de la mitad de los ingresos fiscales y de divisas y dos tercios de la población activa dependen del turismo. Se prevé un retroceso de entre tres y cuatro puntos del PIB para ambos países este año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de enero de 2005.

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