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Francia reformará la Constitución para adaptarla a la Carta europea antes de aprobarla en referéndum

Los cambios asegurarán un cierto protagonismo del Parlamento en la construcción de la UE

El ministro francés de Justicia, Dominique Perben, presentó ayer los grandes ejes de la reforma constitucional que Francia se dispone a adoptar por vía parlamentaria antes de someter a referéndum la Constitución europea. Según Perben, los cambios que deberán aprobarse no alteran los "grandes equilibrios" de la Carta Magna gaullista de 1958. Se trata de tranquilizar a las dos cámaras (Asamblea y Senado), asegurándoles un cierto protagonismo en la construcción legislativa de la UE, así como tranquilizar también a la opinión pública respecto al ingreso en la UE de Turquía.

El primer artículo modificado, que debiera ser aprobado sin problemas y de inmediato, afirma que "la República francesa puede participar en la UE en las condiciones previstas por el Tratado estableciendo una Constitución para Europa". Su único interés es el hacer compatibles ambas constituciones en espera de que la europea sea ratificada. El segundo artículo, que será objeto de una redacción posterior si en el referéndum gana el sí, dictamina que toda nueva entrada de países en la UE necesitará la aprobación popular francesa.

El presidente Jacques Chirac, para desactivar el problema de rechazo que, de momento, encuentra en Francia la incorporación de Turquía a la UE, prometió en su día que el ingreso turco sería objeto de otro referéndum, promesa cuya viabilidad fue puesta en duda por quienes estiman que Chirac habrá desaparecido de la escena política francesa y europea mucho antes de que Turquía cumpla todas las condiciones requeridas por la UE.

Según Perben, el texto definitivo a incorporar a la Constitución francesa precisará que "la regla de consulta popular obligatoria sólo se aplicará a los tratados de adhesión surgidos de conferencias intergubernamentales cuya convocatoria haya sido decidida por el Consejo europeo después del 1 de julio del 2004". Esa precisión sirve para que Croacia, Rumania y Bulgaria queden al margen de la citada obligación que, en cualquier caso, también afectaría en el futuro a países como Ucrania.

Diputados y senadores franceses obtienen el derecho a redactar dictámenes destinados a las instituciones europeas cuando estimen que alguna iniciativa legislativa comunitaria no respeta el principio de subsidiariedad y deja también en manos de la Asamblea Nacional el poder vetar cualquier reforma de la Constitución europea realizada por la Comisión de Bruselas.

Antes de junio

Todas esas modificaciones deberán ser aprobadas antes del mes de junio, que es para cuando se espera que Chirac convoque el referéndum. Sobre las modalidades del mismo el presidente se ha dicho dispuesto a consultar "con la mayor rapidez con los representantes de las formaciones políticas parlamentarias". Entre las incógnitas ligadas al referéndum figura el momento en que Jean Pierre Raffarin será cesado de su cargo de primer ministro. Su actual impopularidad, la irritación que produce su mera presencia en televisión para soltar sus insólitas metáforas y risibles perogrulladas, hacen casi imprescindible deshacerse de Raffarin como mínimo un par de meses antes de la consulta popular. Raffarin pidiendo el es un argumento para la abstención o el voto negativo. De ahí que vuelva a hablarse de Dominique de Villepin, Michelle Alliot-Marie o de Jean Louis Borloo para reemplazar al carbonizado Raffarin.

Chirac quiere que el nuevo marco político europeo sea defendido porque favorece "la construcción de Europa y hace que ésta pueda actuar más eficazmente en materia económica y social, y también porque potencia la educación, la cultura y el medio ambiente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 2005