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España considera inaceptable el plan de recorte de capturas pesqueras que negocia hoy con la Comisión

Los ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea empezarán a discutir esta tarde el drástico plan de reducción de capturas y las cuotas pesqueras propuesto por la Comisión para el año entrante en un ambiente muy cargado. "Hay problemas para todos", comentaba ayer una fuente diplomática. Para la ministra española Elena Espinosa, el proyecto de zonas de veda impuesto por Bruselas para la cigala será el verdadero caballo de batalla de la reunión y es "inaceptable" porque cerraría la pesca de otras especies.

Sobre los planes de reducir al 15% las capturas de sardinas en el Cantábrico y rebajar la presión sobre la merluza, es posible que esta misma mañana haya nuevas propuestas. España también alega que no tiene sentido reducir de 33.000 a 5.000 las toneladas capturables de anchoas en el Cantábrico y recortar en un 20% las que se pescan en el golfo de Cádiz, como pretende Bruselas, porque la anchoa es un pescado cuya auténtica situación es difícil de conocer y goza de una gran capacidad de autorregula-ción. Para esta mañana está previsto conocer el resultado de una reunión de técnicos que se celebró anoche.

"Mantenemos nuestros planes de cerrar cinco zonas para la cigala a partir de enero y dejarlas cerradas hasta que los científicos digan que se ha recuperado", insistió ayer una portavoz del comisario de Pesca, Joe Borg. Los informes científicos que maneja la Comisión son cuestionados por los Estados miembros, según los cuales no hay pruebas suficientes para aplicar restricciones tan agresivas. "El que no haya estudios suficientes no es una excusa para no hacer nada", mantenía la portavoz.

La veda que Bruselas quiere imponer para la cigala en tres áreas de aguas españolas (Cantabria, Asturias y Rías Bajas) a las que se añaden una zona en el Algarve portugués y otra frente a Lisboa "tendría un efecto muy negativo para las pesquerías de fondo", como merluza, rape, gallo, jurel o bacaladilla, señalaba una fuente española. En realidad, esas especies no podrían ser capturadas. "Nosotros no tenemos barcos especializados en la cigala y para proteger a menos del 1% de las capturas, que es lo que supone la cigala, se afectaría de forma muy importante otras pescas de arrastre".

Para la ministra Espinosa, el cierre de las cinco zonas no es de recibo, aunque España estaría dispuesta a transigir en la situada frente a Galicia. "Las vedas van a ser el gran caballo de batalla" de esta reunión, aventuraba anoche la ministra.

España va a pedir diversas modificaciones, como que no se aplique en el golfo de Cádiz y que se excluya de la prohibición de faenar a los barcos de menos de cinco toneladas, que tienen un gran impacto socioeconómico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de diciembre de 2004