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La rehabilitación de la fachada de la catedral costará 4 millones de euros, el triple de lo previsto

Las obras exigirán desmontar y sanear un tercio de las piedras y las grapas oxidadas

Las obras de restauración de la fachada de la catedral de Barcelona comenzarán en enero, con casi tres años de retraso: por falta de financiación y por la complejidad del estudio de soluciones arquitectónicas. La fachada está peor de lo que se pensaba, explicaron ayer los arquitectos, y la rehabilitación supondrá desmontar y sanear entre el 30% y el 35% de su superficie. La obra durará dos años, y su magnitud ha disparado el presupuesto: de 1,4 millones de euros hasta más de 4 millones. El Ayuntamiento, la Iglesia y los patrocinadores sólo tienen asegurada una cuarta parte.

"No temáis, porque si alguna cosa sabemos hacer los curas es pedir", tranquilizó el canónigo conservador del templo, Martí Bonet. Tanto el presidente del Capítulo de la catedral, Joan Guiteras, como el teniente de alcalde del Ayuntamiento y presidente del Instituto Municipal de Paisaje Urbano, Jordi Portabella, llamaron a la participación de otras administraciones públicas y patrocinadores a sufragar las obras. Ambos se mostraron convencidos de contar con fondos de la Generalitat y, en el futuro, de que el Plan de Catedrales del Ministerio de Cultura subvencione en parte la restauración de la fachada. Hasta ahora, este plan ha concedido 840.000 euros, pero están destinados a restaurar el cimborio.

En cuanto a la fachada, el principal problema que sufre es la oxidación de las grapas que sujetan la parte neogótica del siglo XIX a la original gótica del XV. Esto ha provocado que los hierros se hinchen y partan las piedras. Pero hay más: hongos, fisuras, el efecto de las sales de las propias piedras, aparte de las zonas en las que con los años se han producido desprendimientos de los sillares y el mortero.

Los responsables del informe del proyecto de restauración son los arquitectos Mercè Zazurca y Josep Fuses. Ellos fueron los primeros sorprendidos al ver el panorama que ofrece el frontispicio. "Apenas hay documentación sobre la fachada y no esperábamos encontrar grapas prácticamente en cada una de las piedras, no teníamos constancia de ello", aseguró Fuses, que también es responsable de las obras de la catedral de Girona.

Tras estudiar varias soluciones, han optado por sustituir las grapas que están en peor estado por acero inoxidable o titanio. La obra supondrá desmontar de "forma parcial y selectiva" partes de la fachada.

Zazurca y Fuses precisaron que la intervención afectará entre el 30% y el 35% de la superficie de la fachada, que mide 40 metros de ancho y 20 de alto. De las partes que se desmonten, calculan que un 3% no se podrán aprovechar y habrá que sustituirlas por piedra nueva. El Ayuntamiento dispone de un depósito de escombros con piedra extraída de la montaña de Montjuïc, de donde en su día se abasteció la construcción de la fachada.

Las obras comenzarán por la torre lateral que da a la calle dels Comptes, a la derecha de la fachada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 2004