Entre palabras

Adolphe Appia (1862-1928) tomó la ópera wagneriana como punto de partida para teorizar sobre el sentido del espacio escénico en el teatro moderno. El artista suizo compara la caja del escenario a la italiana con un "vulgar ojo de cerradura" (pues reduce al público a la condición de voyeur), y vuelve su mirada al teatro griego, concebido para el ciudadano de pleno derecho, partícipe activo del ritual de la representación. Appia fustigó el lujo operístico, el decorativismo y el realismo, pero sus realizaciones escénicas no rayaron a la altura de sus magníficos bocetos. Ángel Martínez Roger reunió recientemente cuarenta dibujos de Appia y ocho maquetas elaboradas según sus diseños en una exposición cuyo catálogo recoge fotografías de todo este material. El volumen incluye cuatro ensayos breves en los que Alberto Campo Baeza, Lourdes Jiménez Fernández, Richard C. Beacham y el propio Martínez Roger informan sobre el significado de la obra de Appia y su contexto.
El mundo del espectáculo está lleno de vericuetos que suelen recorrer con menor dificultad quienes los conocen de antiguo. Los padres pasan a los hijos el testigo, junto con un mapa donde el camino está trazado. En Sagas españolas del espectáculo, Antonio Castro, redactor de TVE desde hace dos décadas, repasa con detalle la genealogía de "las familias de siempre" del teatro español, y de las que se han ido incorporando en los últimos cincuenta años. Desde los Aragón hasta los Bardem, pasando por los Gutiérrez Caba, Dicenta, Ozores, Goyanes, Gallardo.



























































