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Reportaje:

Combatir el estrés de los exámenes

Estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla reciben consejos para enfrentarse a las pruebas

No tengo tiempo" es la frase más repetida estos días por los estudiantes que se preparan los exámenes en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. La falta de planificación es una de las características más comunes de los universitarios. Y aunque muchos de ellos tengan la impresión de que se les cae el mundo encima, unos mínimos cambios en las pautas de estudio pueden ayudar a que los resultados no sean tan negativos como vaticinan. O por lo menos eso es lo que intentan enseñar los psicopedagogos del Proyecto de atención al universitario en época de exámenes que ha puesto en marcha PAU Education, una empresa especializada en la creación y gestión de proyectos educativos.

En el proyecto participa un equipo de especialistas que visita las universidades españolas en las fechas más cercanas a los exámenes para ayudar a los alumnos. "Les decimos que rellenen un cuestionario y después, al ver el resultado de las contestaciones, les informamos de donde creemos que fallan y lo que tienen que hacer para mejorar", explicó el pasado jueves en los pasillos de la universidad sevillana una de las psicopedagogas, María Eugenia Gómez.

Cerca de 2.000 estudiantes participaron en este proyecto en la Universidad Pablo de Olavide. Los alumnos rellenaron el cuestionario y después se lo entregaron al equipo de especialistas, que lo analizaron y les dijeron en qué fallaban.

La mayoría participó en el proyecto por curiosidad, aunque a algunos fueron a oír los consejos que les eviten "los malos momentos" antes de los exámenes. "Es importante que los alumnos sean conscientes de dónde fallan para evitar el fracaso o por lo menos para que se den cuenta de que hay recursos para evitarlo", señaló Gómez.

El grupo de especialistas, que ha recibido un curso de formación antes de acudir al centro educativo sevillano, coincide en que los alumnos pasan mucho estrés antes de los exámenes por la falta de planificación.

Esto último es la norma de Raúl de la Fuente, de 25 años y estudiante de último curso de la diplomatura de Trabajo Social, que compagina estudios y trabajo. "Estrés no tengo aunque siempre estudio a última hora. Hoy tenía un examen aunque no me voy a presentar. Pero estoy tranquilo, ya lo haré en otra ocasión", afirma el alumno.

Los resultados del cuestionario confirman lo que dice el estudiante, uno de los pocos casos en donde el estrés no aparece. Aunque tampoco eso es bueno, según le comenta la psicopedagoga Toni Muñoz. "Tú tienes las cosas muy claras y como compaginas trabajo y estudios no tienes tanta prisa como los demás. Aunque tienes que tener cuidado porque la tranquilidad excesiva te puede volver muy pasivo y eso puede impedir que finalices la carrera", le explica Muñoz. Raúl de la Fuente asiente, aunque con un horario de trabajo hasta las nueve de la noche, los exámenes se ocupan un lugar secundario en su día a día.

La que sí sufre con los exámenes es Rocío Vela, de 21 años, que, aunque tiende a planificarse bastante bien y obtiene buenos resultados, no puede evitar quitarse los nervios de encima. "Se preocupan, pero no se ocupan y eso les quita mucho tiempo. Tienen que lograr transformar esos pensamientos negativos en pensamientos positivos. Y la confianza llega si se planifican el tiempo de estudio", señala Muñoz.

Otra de las características del alumno es la facilidad que tienen para engañarse. "Es absurdo porque está claro que todos sabemos nuestros límites y si queda poco tiempo no hay que intentar estudiar todo. Es mejor elegir una serie de temas, calcular el tiempo y prepararse bien eso", añade Muñoz. Aunque si el estudiante no confía en su suerte tendrá que empezar a preparar las asignaturas muy pronto.

Los especialistas opinan que no hay que dedicar una jornada entera a una única materia porque "todo lo nuevo estimula". También que hay que descansar entre un bloque y otro alrededor de 10 minutos aunque nunca más de 20 para "evitar desconectarse" y después de un examen, descansar. Esto último es, según Rocío Vela, algo "imposible" con los actuales planes de estudio. "Tenemos un día examen y otro no y así sucesivamente durante muchos días y es imposible no intentar estudiar hasta el último segundo", señala Vela.

Otro de los consejos es disfrutar de la época de exámenes, no verlo como un castigo, seguir saliendo "sin pasarse" y practicar deporte. "Nos aconsejan sobre todo que no veamos esta época como un martirio y a mí, en concreto, que no abuse del café", explica Inmaculada Picorel, estudiante de Derecho y Empresariales.

La afición al café es otro de los puntos comunes. Aunque hay muchas más características que se publicarán dentro de unos meses y que mostrarán la forma de estudiar y también las diferencias entre los hombres y mujeres a la hora de enfrentarse a los temidos, para la mayoría, exámenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004