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Entrevista:PAUL W. S. ANDERSON | Director | ESTRENOS | 'Alien Vs. Predator'

"Hacer buenas secuelas es tan difícil como rodar una película original"

Paul W. S. Anderson (Newcastle, 1965), fanático declarado de los cómics, los videojuegos y los efectos especiales, vio a escondidas Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott (1979), cuando aún estaba en el colegio. Se quedó impresionado por las "criaturas", se enamoró de Sigourney Weaber y se convirtió en uno de los mayores fans de las películas.

Con esta carta de presentación no sorprende que el cineasta, autor de éxitos como Resident Evil o Mortal Kombat, se haya lanzado a la aventura de enfrentar a dos de los monstruos contemporáneos más emblemáticos en Alien Vs. Predator, película estrenada la XV Semana de Cine Fantástico y de Terror donostiarra, que llega hoy a las salas. "Hacer buenas secuelas o enfrentar a criaturas es tan difícil como rodar una película original", dice.

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La Fox llevaba años buscando la forma de plantear en cine este duelo, ya abordado en viñetas y videojuegos. "Tenían muchos guiones sobre la mesa pero todos estaban ambientados en un futuro lejano o en el espacio y no les acababan de convencer", explica. "Yo siempre he sido fan de la idea de ver a Alien en la Tierra, de llevarlo al tiempo de Predator. Y lo hice".

La película, rodada en Praga y protagonizada por Sanaa Lathan, Raoul Bova y Lance Henriksen, arranca cuando el satélite de una multinacional detecta una fuente de calor en la Antártida. El millonario Charles Bishop Weyland reúne a un equipo de arqueólogos y científicos, liderado por la aventurera Alexa Lex Woods, y los envía al lugar. Allí, sumergida bajo el hielo, descubren una pirámide habitada por los Predators, que mantienen secuestrada a una reina Alien...

Anderson ha recreado un ambiente claustrofóbico de cámaras y paredes que se cierran, y ha hecho de esta película toda una exhibición de medios y efectos especiales -el 70% de ellos físicos-. "Los efectos son herramientas para contar historias", apunta. "Y yo quería relatar una que estuviera al nivel de las expectativas de los fans, pero que también interesara a quien no conoce las franquicias". ¿Cuánto ha costado? "Más de 100 dólares y menos de 100 millones", dice para no responder.

El cineasta tiene cintura. Sabe encajar las críticas y las preguntas de quienes cuestionan la falta de originalidad de un género que se alimenta de secuelas y enfrentamientos entre monstruos. "La tradición de enfrentar a monstruos viene de los años treinta", explica.

"Y no me parece que ni los duelos ni las secuelas tengan menos valor que una película original. Es más, resulta complicado lograr un buen resultado porque tienes que inyectar frescura a la audiencia", afirma. "Creo que es una forma válida de hacer cine y de profundizar en determinados personajes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 2004