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DECORACIÓN

Al calor del hogar

Ya está aquí el frío, y lo mejor para combatirlo es una calefacción que llegue a todos los espacios de forma homogénea con el mínimo consumo de energía. Para cada clima, cada vivienda y cada forma de vivirla hay un sistema y una instalación. Desde el suelo radiante hasta las estufas de combustión cerrada.

A la hora de rehabilitar una vivienda se busca mejorar el confort térmico de los ambientes. Decidirse por un sistema integral de calefacción o actualizar la instalación existente son algunos de los objetivos que le proponemos.

01 Calefacción eficiente para toda la casa. La mejor calefacción es la que llega a todos los puntos de la casa con el mínimo consumo de energía. Esto se consigue mediante un sistema individual centralizado, donde no existen cambios bruscos de temperatura, ya que al proyectarse una distribución integral, el calor es homogéneo. Además, el rendimiento del sistema es mucho mayor al controlarse cada habitación a través de termostatos, centrales de regulación y sistemas de gestión a distancia.

02 ¿Con qué sistemas cuento? Agua, electricidad, aire y combustión son los sistemas que se emplean en una vivienda.

Con agua caliente. Así funcionan dos de los sistemas más eficientes para calefacción integral: radiadores y suelo radiante. El agua caliente se genera en una caldera y se distribuye por medio de tuberías a un circuito de radiadores o de tubos empotrados en el suelo. La energía más eficiente para este tipo de instalaciones es el gas natural. También se puede utilizar gas propano, gasoil o leña. Estos dos últimos son más apropiados para las viviendas unifamiliares, ya que necesitan un lugar para ser almacenados. Este tipo de casas permiten la instalación de sistemas de precalentamiento mediante energía solar.

Con un sistema eléctrico. Es la solución ideal para los que quieren prescindir de obras, calderas, evacuación de humos y aprovisionamiento de combustible. Los programas de calefacción eléctrica se han convertido en una opción muy interesante, competitiva y fácil de instalar. Los más rentables son los que funcionan por acumulación -acumuladores y suelo radiante eléctrico-, que se benefician de las tarifas nocturnas, con un ahorro en el consumo de un 55%. Le siguen en eficiencia los emisores térmicos, que, mediante centrales de control digital, se programan de manera individual y precisa, reduciendo el consumo de energía hasta en un 30%. Cerrando el grupo de los equipos que pueden adaptarse tanto a una calefacción integral como a una mixta o de apoyo, están los convectores a baja temperatura, los toalleros y las mallas calefactoras, siendo los dos últimos la forma más funcional de calentar el cuarto de baño.

Con un climatizador. Resuelve con un solo sistema las necesidades de calefacción y de refrigeración de la vivienda. En zonas templadas, se puede instalar como sistema integral de calefacción, aunque es mejor utilizarlo como complemento. Para optimizar su uso se emplean sistemas con tecnología inverter que evitan consumos innecesarios, con ahorros del 30 al 44%. La bomba de calor en estos sistemas tiene mayor rendimiento y capacidad calorífica.

Con la combustión de leña. Se puede calentar una vivienda, de manera integral o puntual, empleando recuperadores, estufas de combustión cerrada y casetes insertables. Aprovechan el poder calorífico de los troncos con bajo consumo y un alto rendimiento, entre el 75 y el 85%. Es la opción ideal para dar apoyo a sistemas que no proporcionan la temperatura deseada en días muy fríos.

03 Instalaciones optimizadas. Para reducir el consumo en calefacción existen distintas opciones que se pueden combinar: aislar paredes, suelos y techos; moderar el tamaño de las ventanas, emplear vidrios climáticos, incorporar contraventanas, aprovechar la ganancia directa del sol e instalar puertas tampón.

El suelo radiante es ideal para climas fríos. Se caracteriza por llevar el calor de manera homogénea a todos los puntos de la casa sin producir movimientos de aire. Supone un ahorro de energía con respecto a los radiadores de un 10 a un 15%, debido a que su temperatura de funcionamiento es de 35 a 45 grados, mientras que la de los radiadores es de 70 a 80 grados.

La instalación de radiadores es la más fácil de adaptar a una construcción ya existente. Los tubos, si no se quiere hacer rozas, se colocan superficialmente sobre las paredes o se ocultan con un zócalo en forma de L. La caldera, que puede ser mural y mixta, se coloca en línea con los muebles altos, quedando totalmente integrada. Para favorecer la convección del aire, los radiadores se colocan en las paredes más frías y en contacto con el exterior. Los nuevos diseños y la posibilidad de encargarlos a medida permiten instalarlos en sitios que antes se descartaban, como en un zócalo, en espacios muy estrechos, dividiendo ambientes o formando parte de una barandilla.

Los acumuladores dinámicos tienen mayor capacidad de regulación, ya que cuentan con una turbina controlada por un termostato ambiente. Se instalan en lugares de estancia frecuente, como el comedor o las habitaciones donde se estudia. Los estáticos ceden calor por convección natural. Los automáticos incorporan, en el propio acumulador, un mecanismo de control que calcula la carga necesaria para alcanzar la temperatura demandada. Se recomienda su instalación en espacios de uso nocturno y lugares de paso, como dormitorios, pasillos y recibidores.

Los emisores eléctricos son de aluminio. En su interior llevan un fluido caloportador con altas propiedades termodinámicas. Lo más destacado de este sistema es el control digital individual de cada emisor, que puede combinarse con el control a distancia. Este último regula el funcionamiento horario y la temperatura a lo largo del día y la semana. Es ideal para personas que están todo el día fuera de sus casas y para viviendas con red domótica.

Las estufas y los calefactores de combustión cerrada necesitan una salida de evacuación de humos, por lo que sólo pueden instalarse en viviendas unifamiliares, áticos o pisos que cuenten con este tipo de conductos. La alternativa para ver el fuego, aunque sea falso, son las estufas de gas. Los troncos son ficticios, pero calientan y alimentan nuestra fantasía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004