Las huellas de tres procesados que planearon volar la Audiencia estaban en el piso de Leganés

Los vestigios son de un detenido en Valencia, un preso en Marruecos y un huido por el 11-M

La policía ha localizado las huellas de tres supuestos terroristas de la célula de Mohamed Achraf -la que planeó volar de forma "inminente" la Audiencia Nacional- en el piso de Leganés donde se suicidaron siete autores del 11-M. Y una de ellas, además, corresponde a un ideólogo de los atentados de Casablanca. Las huellas de Mustafá el Maimouni (preso en Marruecos) y Djamel Sediki (detenido en Valencia) estaban en sendos libros hallados en los escombros del piso dinamitado, mientras que la del huido Mohamed Afalah, recadero de Allekema Lamari y supuesto autor del 11-M, estaban por toda la casa.

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Las investigaciones judiciales sobre el 11-M, dirigidas por Juan del Olmo, y la célula de Mohamed Achraf (Operación Nova), llevadas a cabo por Baltasar Garzón, han discurrido en paralelo hasta que, hace una semana, han empezado a entrelazarse. El primer nexo de unión fue Faisal Allouch, en cuyo domicilio de la calle del Topacio, en el barrio madrileño de Villaverde Bajo, se reunieron miembros de la célula de Achraf, como, autores e inductores del 11-M y de los atentados de Casablanca, perpetrados el 16 de mayo de 2003.

Pero ahora, el nexo también pasa por el piso de Leganés, en el que el 3 de abril pasado se suicidaron siete terroristas que previamente habían perpetrado el 11-M y habían intentado atentar contra un tren AVE. La Comisaría General de Policía Científica elaboró un banco de datos con las huellas dactilares y los rastros genéticos localizados en los escombros del piso de la calle de Carmen Martín Gaite, que han sido cotejadas con las de los ahora procesados por Garzón.

Libro coránico

Los agentes localizaron en un libro coránico sepultado entre los escombros la huella de Djamel Sediki, detenido el pasado día 3 en Gandia (Valencia) y presunto miembro de Mártires para Marruecos e integrante, según Garzón, del Grupo Salafista de Predicación y Combate, una escisión del Grupo Islámico Combatiente (GIA). El supuesto jefe del GIA en España era Allekema Lamari, muerto en Leganés, y Sediki (también se hace llamar Gefaf Ahmed) es, supuestamente, un hombre de Lamari. Sediki está preso.

Más clara es la implicación de Mohamed Afalah (utiliza el alias de Mohamed Abduri), el recadero de Lamari, uno de los más buscados por el 11-M tras huir precipitadamente de Leganés. Garzón ha decretado su busca y captura internacional por la Operación Nova. Sus huellas, además, están en el piso de Leganés, la casucha de Chinchón (donde se montaron las bombas), la vivienda de Faisal Allouch y en una sobaquera de pistola recuperada en el Skoda Fabia, matrícula 3093-CKF, localizado en junio junto a la estación de Alcalá de Henares, desde donde montaron en los trenes los autores de la masacre de Madrid.

Garzón también ha procesado por la Operación Nova a Mustafá el Maimouni, preso en Marruecos desde la primavera de 2003 por los atentados de Casablanca (45 muertos, cinco de ellos, españoles). Pues sus huellas también han sido encontradas en el piso de Leganés y en la vivienda de Faisal Allouch y en octubre de 2002 alquiló la casucha de Chinchón a través de la inmobiliaria en la que trabajaba su cuñado Serhane Fakhet, El Tunecino, muerto en Leganés.

Sin embargo, es imposible que Maimouni -amigo de Abu Dahdah y reclutador de combatientes para Bosnia y Chechenia- estuviera en Leganés, ya que está preso desde la primavera del año pasado en Marruecos y el piso de los suicidas fue alquilado el 8 de marzo. Las huellas de Maimouni y Sediki pudieron llegar de la misma forma que las del sirio Safwan Sabagh (dueño de un asador de pollos, cuyo teléfono apareció también en el Skoda Fabia) y del argelino Abdelkrim Beghadali (imán de Torrent, Valencia), detenidos por orden del juez Juan del Olmo y liberados posteriormente por la ausencia de pruebas concluyentes que le vinculasen al 11-M. Todos los citados residían legalmente en España.

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha dirigió una instrucción a todos los fiscales para que no vuelvan a producirse situaciones como la que provocó la excarcelación anticipada del argelino Allekema Lamari, considerado el cabecilla del grupo islamista que cometió el 11-M.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de noviembre de 2004.

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