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Pujol revela que pactó con Zaplana para avanzar con discreción en la unidad del catalán

El portavoz del PP en el Congreso niega haber negociado con CiU por el apoyo a Aznar

El ex presidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol reveló ayer que pactó en 1996 con su homólogo en la Generalitat Valenciana Eduardo Zaplana la unidad lingüística del catalán -de cuyo sistema forma parte el valenciano- a cambio del apoyo de CiU a la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno. El pacto se cumplió con la creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua tras unas negociaciones en las que participaron Joan Rigol y Francisco Camps. Zaplana afirmó ayer que "nunca" negoció algo que es innegociable.

Francisco Camps, como consejero de Cultura, negoció con Rigol en Valencia

Jordi Pujol se pronunció ayer sobre la pugna lingüística a raíz de las diversas traducciones al catalán de la Constitución europea. Y lo hizo para aleccionar al tripartito catalán sobre la correcta y la errónea manera de afrontar las relaciones con la Comunidad Valenciana, a la vez que ponía en evidencia la actuación del PP y del Consell en la polémica. Para ello, el ex presidente catalán reveló, por primera vez, los discretos contactos que mantuvo su gobierno con el Gobierno valenciano, en 1996, para que éste reconociera la unidad del idioma catalán en la creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua a cambio del apoyo de CiU a la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno. Un Aznar que aseguró en aquella época que hablaba catalán en la intimidad.

Las negociaciones fueron arduas, difíciles y reservadas, aseguraron ayer fuentes convergentes que participaron en las reuniones, sobre todo porque el Partido Popular, con Eduardo Zaplana al frente, presidía la Generalitat. La maniobra que utilizó Convergència i Unió, según añadió Pujol, fue supeditar su apoyo a un José María Aznar que sólo contaba con mayoría simple en el Congreso al reconocimiento de la unidad lingüística del catalán.

El ex presidente de la Generalitat y actual portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, negó ayer los términos de la negociación, tal y como los relató Jordi Pujol.

"Nunca, nunca, pude negociar lo que no se puede negociar, ni aquello que no está en el ámbito de la negociación de un político. Es decir la unidad de la lengua", aseguró Eduardo Zaplana, que reconoció que había mantenido muchas conversaciones y encuentros con Jordi Pujol pero que "nunca negoció nada que no se puede negociar".

Lo cierto es que los contactos de CiU con el PP dieron sus frutos. Socialistas y populares consensuaron los términos para la creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua -"no Acadèmia de la Llengua Valenciana", recalcaron fuentes de CiU- y se reconoció, aunque con una calculada perífrasis, que el valenciano pertenece al mismo sistema lingüístico que el catalán. "El valenciano, idioma histórico y propio de la Comunidad Valenciana, forma parte del sistema lingüístico que los correspondientes Estatutos de autonomía de los territorios hispánicos de la antigua Corona de Aragón reconocen como lengua propia", se estipula en el preámbulo de la ley de 1998 que creó la Acadèmia.

Las conversaciones entre el gobierno catalán y el valenciano las comandó, entre otros, el entonces presidente del Parlamento de Cataluña, el democristiano Joan Rigol. Fuentes cercanas a éste comentaron que las "idas y venidas" de Rigol a Valencia fueron constantes para entrevistarse, entre otros, con el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y con el entonces consejero de Cultura, Francisco Camps. Ambos fueron los interlocutores de Rigol, aunque el primero lo fue en mayor grado.

"Los contactos fueron muy discretos, sobre todo porque desde Cataluña nos dimos cuenta de que cualquier intromisión en los asuntos de Valencia causaban cierto malestar y sólo servía para enredar las cosas", manifestaron. Pujol, ayer, se expresó de igual forma: "Con los temas de Valencia se debe actuar sin hacer mucho jaleo y si vamos a Valencia a hacer discurso, mal vamos". "Si durante los últimos años ha habido un progreso muy importante en nuestras relaciones con Valencia es porque nadie se había dado cuenta", insistió, al tiempo que recomendó al tripartito catalán que sea "muy respetuoso" con la Generalitat Valenciana. "Hay que aplicar seny, actuar con respeto, no liarla y no hacer jaleo de una cosa que es muy delicada", agregó el ex presidente catalán.

Pujol defendió la "absoluta" corrección de la traducción de la Constitución europea siguiendo las Normes de Castelló y sostuvo que el "problema" se originó con un pacto entre la UCD y el PSOE por el que se "quiso introducir la palabra valenciano como denominación de la lengua", cuando lo lógico "era mantener la denominación históricamente original". Según expresó ayer Jordi Pujol, "algunos quieren interpretar esta denominación como lenguas diferentes, lo que no es verdad".

El Consell no replica

El Consell, habitualmente presto a opinar sobre cualquier cuestión relacionada con la defensa del valenciano y su singularidad, se refugió ayer en el silencio tras las declaraciones de Jordi Pujol. El consejero portavoz, Esteban González Pons, se limitó a calificar de "estéril" la polémica sobre las traducciones de la Constitución europea y dio por zanjado un conflicto en el que la Generalitat no tiene ningún interés, porque ya ha logrado su objetivo de "tener un ejemplar en valenciano registrado en Bruselas". "La Generalitat Valenciana ha sido, es y será constructiva en este proceso de afirmación de nuestra condición europea. Por lo que es especialmente lamentable que aquellos que han anunciado de forma reiterada su oposición a este proceso sean los que obstaculizan y boicotean la presencia del valenciano en Europa", sentenció el consejero.

González Pons, que al igual que el resto del Gobierno valenciano ha evitado mencionar a Covergència i Unió durante la polémica, volvió a arremeter ayer contra Esquerra Republicana de Catalunya, a quien acusó de ejercer el "matonismo parlamentario".

El secretario general de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, criticó ayer que la lengua vuelva a "usarse como arma política" y recordó el acuerdo al que llegaron los grandes partidos políticos cuando se creó la Acadèmia Valenciana de la Llengua de que ésta quedara al margen de la contienda política. Y Eduardo Zaplana, entonces presidente de la Generalitat y actual portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, estaba al corriente de ese pacto, subrayó Pla. El secretario general del PSPV-PSOE acusó al PP de incumplir su palabra con la reciente polémica en torno a la traducción de la Constitución europea y aconsejó al presidente de la Generalitat, el popular Francisco Camps, que apoye más el uso del valenciano en lugar de gastar tantos recursos públicos en "publicidad y propaganda". "Me preocupa bastante más que haya un total compromiso con el valenciano, que hoy no hay, que lo que diga Carod-Rovira", concluyó.

Esquerra Unida critió tanto la actitud de ERC como la del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de noviembre de 2004

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