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Reportaje:

La gasolinera más inteligente

Una empresa sevillana prueba en una estación de servicio un sistema de pago con el móvil

La gasolinera más inteligente del mundo está en San José de la Rinconada. En esta localidad sevillana de 27.000 habitantes funciona desde el pasado verano la primera estación de servicio en la que el carburante se puede pagar desde el teléfono móvil. El usuario estaciona su coche, manda un mensaje con el importe que quiere repostar y el surtidor se libera para que el cliente llene el depósito. Cuelga la manguera en el surtidor y se va sin tener que esperar el cambio ni haber hecho cola para pagar con tarjeta.

El invento es una creación de Aseproda, una empresa familiar de Sevilla especializada en sistemas informáticos de calidad para estaciones de servicio y cooperativas agrícolas y ganaderas. El dispositivo está a prueba en una gasolinera de San José de la Rinconada, pero aún no se ha promocionado comercialmente a la espera de que la Dirección General de Tráfico introduzca algunos cambios en la ley recientemente aprobada que "clarifiquen" si se puede usar el teléfono móvil en las estaciones de servicio.

Mobipay es una plataforma abierta, por lo que el invento no se puede patentar

El coste del mensaje para el cliente es de ocho céntimos, menos que un SMS de texto normal

"Con la ley en la mano, sí es posible", asegura el director general de Aseproda, Antonio Martín. "La norma dice que el teléfono no puede usarse durante la carga del carburante, pero no que no pueda usarse mientras estás en la gasolinera".

Con el sistema de Aseproda, la operación con el móvil se hace antes de descolgar el surtidor, por lo que sus creadores entienden que es compatible con la ley. El anterior director de Tráfico, Carlos Muñoz Repiso, ya se pronunció a favor de este sistema, y su sucesor en el cargo, Pere Navarro Olivella, no ha descartado la posibilidad de introducir cambios en la ley para preservar el avance tecnológico.

El invento de la empresa sevillana funciona a través de Mobipay, una plataforma de pago con el teléfono móvil que está integrada por la mayor parte de las entidades financieras españolas, las tres operadoras de telefonía móvil y los procesadores de medios de pago financiero. Alrededor de 400 españoles se han dado ya de alta en este sistema para comprar y pagar con el teléfono.

En el caso del surtidor de gasolina, el cliente sólo tiene que marcar un número que aparece junto a la manguera, seguido del símbolo * y el importe que quiera repostar. A los pocos segundos recibe un mensaje en su móvil que le da cuenta de la operación y le pide que marque su clave personal.

Inmediatamente el surtidor se libera para que se llene el depósito. El coste del mensaje para el cliente es de ocho céntimos, menos que un SMS de texto normal, mientras que para la estación de servicios es exactamente el mismo que el del pago con cualquier tarjeta de crédito o débito de la habituales.

La estación de San José de la Rinconada funciona las 24 horas del día y sus cuatro surtidores están preparados para este método. De momento, al no haber comercializado el sistema, el invento sevillano cuenta con una treintena de usuarios habituales, pero sus creadores están convencidos de que una vez que se aclaren las dudas legales, las posibilidades del dispositivo son muy amplia por su comodidad.

"Las compañías pretroleras están expectantes", asegura Antonio Martín, quien ha recibido ya muestras de interés desde distintos puntos del país por el nuevo sistema para llenar el depósito. "Se puede emplear de muchas maneras y a cada gasolinera le conviene por una cosa", asegura el director de Aseproda.

"Algunas de las gasolineras de las grandes ciudades que están colapsadas pueden poner un carril rápido con pago por el móvil. Otras que no abren por la noche porque no les compensa económicamente pueden ofrecer este sistema para esas horas", explica Martín, quien prevé que este método ahorrará muchos desplazamientos a los vecinos de localidades pequeñas.

"Muchos pueblos no tienen gasolinera porque no compensa, pero ahora se puede poner un surtidor único que funcione sólo". El pago, además, puede hacerse desde cualquier punto de España, sin necesidad de estar junto a la gasolinera en cuestión, por lo que los creadores también han pensado en las ventajas que supondrá para empresas de transporte.

"Desde la central pueden cargar la operación y que el conductor del camión o del autobús llene el depósito sin tener que llevar dinero".

El director de Aseproda espera ahora a que la Dirección General de Tráfico se pronuncie para que pueda comercializarse el producto. Ahí empezará una carrera en la que la empresa sevillana está mejor colocada que ninguna otra del mundo, pero no tiene garantizada la victoria en exclusiva.

Mobipay es una plataforma abierta, por lo que el invento no puede se patentar. "La idea está ahí. Lo importantes ser el primero en desarrollarlo", advierte Antonio Martín, que sabe del potencial de su invento aplicado a las gasolineras, aunque trabajan también para llevarlo a aparcamientos, videoclubs y cualquier otro negocio "en el que exista comunicación entre el cliente y la máquina".

De momento, el trozo más grande de la tarta de este nuevo sistema está en el sector de las estaciones de servicio, que acapara el 25% de las operaciones que se hacen en España con dinero de plástico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de noviembre de 2004