El Estatut cumple 25 años entre Sau y Miravet

El 25º aniversario del Estatut se convierte en una llamada al consenso para la reforma

La conmemoración oficial, ayer, del 25º aniversario del referéndum del estatuto de autonomía de Cataluña se convirtió en un llamamiento a enfrentar su recién iniciada reforma con los mismos instrumentos utilizados en 1979 para redactarlo: el diálogo, el pacto y el consenso político. En el solemne acto, celebrado en el Palau de la Generalitat con la asistencia de representantes de todos los partidos, el presidente Pasqual Maragall afirmó que ahora es posible plantear nuevos objetivos "aprendiendo de la experiencia" y "sin miedo al golpismo" militar.

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La celebración del aniversario fue planteada por su organizador, el consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, como un homenaje a los diputados que en 1979 redactaron el proyecto del estatuto, la denominada Comisión de los 20.

El acto se inició con la proyección de un breve audiovisual en el que se realizaba un recorrido retrospectivo desde la actualidad internacional de estos días hasta la década de 1970. Contenía imágenes de la retirada del gran retrato oficial de Franco que presidía el despacho principal del palacio de la Generalitat durante la dictadura, el retorno del presidente Josep Tarradellas y el polvoriento salón de plenos del Parlament tras haber permanecido 39 años cerrado, entre otras.

En nombre de la Comisión de los 20 hablaron Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Roca destacó que Cataluña y España salían entonces de la "larga etapa de oscuridad" que había dejado grandes heridas, muchas de las cuales seguían abiertas en aquel momento. El objetivo de todos fue, dijo, elaborar un Estatut "que pudiera durar" y por eso se recurrió "al diálogo, el pacto y el consenso". Asimismo se congratuló de que el Estatut haya hecho posible "esta larga convivencial y positiva etapa de la vida de Cataluña". "[Los redactores del proyecto de 1979] nos sentimos solidarios del esfuerzo de reforma", dijo, "y os dejamos el testimonio del consenso y el pacto". Solé Tura tuvo un recuerdo especial para los "centenares y centenares de dirigentes obreros venidos de otras tierras" de España que hicieron posible la unidad civil en aquel largo proceso político "en el que el Estatuto de Cataluña se hacía en paralelo a la recuperación de la democracia en España".

La celebración del 25º aniversario es una demostración clara, añadió, de que la democracia "se ha impuesto y se ha consolidado". Para la reforma del Estatut ahora emprendida pidió "prudencia para determinar el norte político" y "sabiduría para cuajar el consenso social".

Al acto asistían 14 de los 20 integrantes de la Comisión de los 20. Cinco han fallecido y uno excusó su asistencia. Además de los miembros del Gobierno, asistieron el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol; el ex presidente del Parlament Joan Rigol; el delegado del Gobierno español, Joan Rangel; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Maria Eugènia Alegret, y numerosos alcaldes, parlamentarios y ex parlamentarios de las diversas cámaras, hasta un total de 350 personas. Entre los invitados, se sentaron juntos el presidente de Esquerra Republicana (ERC), Josep Lluís Carod, y el del PP de Cataluña, Josep Piqué.

El acto se desarrolló en un tono ligeramente emotivo, principalmente cuando se hicieron referencias a los autores del Estatut ya fallecidos. El único incidente se produjo cuando tres jóvenes cruzaron la sala hasta la presidencia con una pancarta independentista. Inmediatamente fueron desalojados sin que se interrumpiera la celebración.

El presidente del Parlament, el republicano Ernest Benach, señaló que el autogobierno recuperado hace 25 años "no fue completo ni lo es todavía", pero significó "un gran paso adelante". Se mostró convencido de que la ponencia parlamentaria que prepara la reforma estará a la altura de sus responsabilidades y afirmó que "ambición y consenso no son incompatibles". Maragall aseguró que la reforma se lleva a cabo a partir de la madurez y la experiencia adquirida en estos 25 años. "Disponemos de la experiencia, de un sólido conocimiento técnico-jurídico, y no tenemos miedo al golpismo". Tuvo un recuerdo particular para los dirigentes políticos de la década de 1970 que estaban al frente de los partidos catalanes a la salida de la dictadura: Jordi Pujol, Antoni Gutiérrez Díaz, Raimon Obiols, Heribert Barrera, Carles Sentís y Gregorio López Raimundo.

El presidente definió el Estatut como "la expresión del pacto entre los catalanes y de un pacto de Cataluña con el Estado". Ahora, llegada la hora de la reforma, el nuevo Estatut ha de permitir, afirmó, el uso efectivo de los derechos cívicos, ha de "fijar de forma incuestionable las bases para un sistema de financiación que corrija el desequilibrio contrario a Cataluña". Recordó también que ha convocado para dentro de unos días a los presidente de los grupos parlamentarios a un reunión en Miravet (Ribera d'Ebre) para "acordar con ellos un marco de relaciones específicas" que impulse el proyecto de reforma. "Lo conseguiremos", afirmó.

De izquierda a derecha, Anton Cañellas, Miquel Roca, Jordi Pujol, Josep M. Triginer, Jordi Solé Tura, Manuel de Sárraga, Pasqual Maragall, Ernest Benach, Josep Verde Aldea, Josep Cendra, Macià Alavedra y Joan Saura.
De izquierda a derecha, Anton Cañellas, Miquel Roca, Jordi Pujol, Josep M. Triginer, Jordi Solé Tura, Manuel de Sárraga, Pasqual Maragall, Ernest Benach, Josep Verde Aldea, Josep Cendra, Macià Alavedra y Joan Saura.CARLES RIBAS

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