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EE UU bloquea la financiación de proyectos españoles en la OTAN desde hace años

Washington decidió unilateralmente que la Alianza ya no pagaba radares de defensa aérea

Estados Unidos bloquea desde hace años la financiación del programa de defensa aérea de España por parte de la OTAN. Ni siquiera las estrechas relaciones mantenidas por el Gobierno de José María Aznar con la Administración de George W. Bush y su alineamiento en el conflicto de Irak sirvieron para desbloquear este contencioso. Este caso es uno de los que llevaron el lunes al jefe de la cúpula militar, el general de Ejército Félix Sanz, a afirmar que las relaciones militares entre España y EE UU están desequilibradas. "Damos mucho y recibimos poco", se quejó.

El Programa de Inversiones de Seguridad de la OTAN (NSIP) es un fondo común con el que se financian los proyectos de equipamientos, infraestructuras y comunicaciones de los países de la Alianza Atlántica. En 1999, España se incorporó plenamente a este programa, que cuenta con un presupuesto anual de unos 550 millones de euros. La cuota española ronda el 3,5%.

Ya en 1999, la delegación española presentó el proyecto de suministro y mantenimiento de su sistema de defensa aérea. Este proyecto forma parte del llamado programa SIMCA, que es la versión española del programa de defensa aérea de la OTAN (ACCS), y su objetivo es sustituir los viejos radares de vigilancia aérea por los nuevos Lanza tridimensionales desarrollados por la empresa española Indra.

El Ministerio de Defensa compró en los años 1992-93, con cargo a su presupuesto, un total de 14 radares: 10 Lanza (a un precio de 20 millones de euros por unidad) y cuatro Alenia (a 9,7 millones de euros cada uno). España pidió financiación a la OTAN, pero no para comprar los sensores, sino para pagar las obras de emplazamiento y los equipos de comunicaciones asociados a los radares. En total, según las fuentes consultadas, la petición no pasaba los 10 millones de euros.

Sin embargo, EE UU decidió unilateralmente que, dentro de la nueva estrategia de la OTAN, los radares fijos, como los que estaba instalando España, ya no tenían interés militar y, por tanto, no eran financiables con cargo al fondo común.

España protestó por esta decisión, alegando que otros países habían modernizado su sistema de defensa aérea con financiación aliada y que Washington no había consensuado a partir de qué momento se empezaba a aplicar dicho criterio, según las fuentes consultadas.

Durante los últimos años, se han realizado consultas políticas a alto nivel para conseguir que EE UU cambie de actitud, pero sin resultado alguno. La respuesta del Pentágono era que, si cedía a la pretensión de España, tendría que hacerlo también con otros países.

La delegación española en la OTAN respondió con el único instrumento a su alcance: bloqueando también los proyectos presentados por EE UU ante el Comité de Infraestructuras de la OTAN, que gestiona el presupuesto del NSIP. Como gesto de buena voluntad, España levantó el veto a la construcción de un centro de ocio para los militares norteamericanos destinados en la base de Aviano (Italia). España creía que esta obra no cumplía los requisitos para ser pagada por la OTAN, pero EE UU insistía en su importancia para la moral de las tropas.

A pesar de esta concesión, EE UU mantuvo el veto sobre los proyectos españoles. "Lo importante", subrayan las fuentes consultadas, "no es la cantidad de dinero, en este caso muy reducida, sino la actitud. EE UU pide mucho a España y España muy poco a EE UU, por eso cabía esperar otra reacción".

El jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, reclamó el lunes "más generosidad" por parte de Washington hacia "las necesidades de España en el terreno internacional". "En el plano militar, que es en el que puedo hablar, creo que las relaciones se pueden poner en un balance", dijo, tras subrayar la "notable aportación" de las bases españolas a la estrategia militar de EE UU. A la conferencia asistieron miembros de la Embajada estadounidense en Madrid.

El ministro José Bono reveló ayer que Sanz ha hablado con la Embajada de EE UU, que ha entendido "perfectamente" que no pretendía "establecer deudas de un país con otro".

Por otro lado, Defensa anunció ayer que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, presidirá el próximo martes, día 2, la reunión de la Junta de Jefes de Estado Mayor en el portaaviones Príncipe de Asturias, en aguas de la bahía de Cádiz, acompañado de Bono. En esa reunión se "visualizará el apoyo del presidente del Gobierno a las Fuerzas Armadas", según el ministerio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 2004