Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El embajador de EE UU reconoce que no fue al desfile por la actitud de Zapatero el año pasado

La presidencia replica que las palabras de Argyros no están en línea con los usos diplomáticos

El embajador de EE UU en España, George Argyros, admitió ayer que decidió no acudir al desfile militar en Madrid con motivo de la Fiesta Nacional porque el año pasado el entonces líder de la oposición y hoy presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no se levantó al paso de la bandera estadounidense en el desfile del 12 de octubre. La presidencia del Gobierno sostuvo anoche que las declaraciones de Argyros sobre las razones por las que no asistió al desfile no están en línea con los usos diplomáticos, informó anoche Europa Press desde Hungría, donde se encuentra Zapatero.

El Gobierno español expresó anoche su cautela ante las declaraciones del embajador de EE UU y aseguró que no echará "gasolina al fuego" de esas manifestaciones. Fuentes del Ejecutivo hicieron estas declaraciones a Efe después de que el presidente Zapatero conociera las palabras de Argyros, tras su llegada a Hungría para asistir a la reunión de líderes progresistas.

El embajador reveló que ayer almorzó con el Rey y con el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con quien mantuvo una "extensa y agradable" conversación, y que se entrevistará en breve con el ministro de Defensa, José Bono. Argyros coincidió con Moratinos en un almuerzo ofrecido por el Rey en Aranjuez al Patronato del Instituto Cervantes. Tanto el representante norteamericano como el jefe de la diplomacia española se esforzaron en quitar hierro al incidente del martes.

Argyros se explayó en declaraciones a la prensa después del almuerzo -lo que causó sorpresa en el Gobierno, ya que durante la comida no abordó el tema- recordando que durante varios años, y a raíz de los atentados del 11-S, el Ejecutivo español pidió la participación de EE UU en el desfile de la Fiesta Nacional. "Desde que estoy aquí, hace ahora dos años, siempre he asistido [al desfile], con la excepción de este año", precisó. El embajador confesó su decepción por que el año pasado, "al acercarse la guardia de honor con la bandera norteamericana a la tribuna de autoridades, Rodríguez Zapatero no se puso en pie, como lo hicieron todos". Y recordó que en EE UU se tiene un "gran respeto" a la bandera y que por ello "decepcionó" la actitud del entonces líder de la oposición.

"Este año no nos invitaron", agregó Argyros. "No pasa nada. España tiene todo el derecho de invitar a quien quiera y eso lo entendemos, pero sentí que no era muy conveniente asistir este año como embajador a la parada militar, aunque sí asistieron nuestros militares de más alto rango".

No obstante, matizó que sí tuvo intención de acudir a la recepción que los Reyes ofrecieron en el Palacio Real. "Desgraciadamente", agregó, "debido a un problema de transporte, no pude volver a tiempo a Madrid". Argyros afirmó que llamó al Rey para explicar su ausencia.

Un portavoz de la Embajada de EE UU informó el miércoles que Argyros se encontraba en un lugar situado a tres horas y media en coche al sur de Madrid, desde donde tenía previsto regresar en avión para asistir a los actos de la Fiesta Nacional. Pero el vuelo tuvo que ser cancelado porque no iba a ser posible el aterrizaje en Madrid debido a un problema en la pista del aeropuerto. Se escogió una ruta alternativa en coche, pero el embajador no pudo llegar a tiempo de asistir a la recepción.

Argyros reiteró que EE UU es "amigo de España". "Seguiremos trabajando conjuntamente en cuestiones de interés común", añadió, y señaló que España y EE UU están implicados "en la guerra contra el terrorismo".

El embajador tildó de una "mala elección" las palabras del ministro de Defensa, José Bono, para explicar la no invitación a que desfilara este año la bandera norteamericana. Bono dijo que EE UU no tiene un derecho adquirido para desfilar todos los años, y preguntó que cuántas veces ha estado presente la bandera española en la fiesta nacional de Estados Unidos.

Respecto a si espera algún gesto del Gobierno para mejorar el clima de las relaciones entre los dos países, el embajador señaló que no ve ninguna razón para que sea necesaria una iniciativa concreta. Relató que ayer tuvo una "buena conversación" con el ministro Moratinos, a quien calificó de "persona muy sincera", con quien se puede trabajar.

Respecto a cómo puede influir la actual situación con España en las relaciones con terceros países -como en el caso de Marruecos y el islote de Perejil-, Argyros recordó: Estados Unidos "ha ayudado en el pasado, y tenemos toda la intención de ser útiles en el futuro. Pero pienso que también es importante que el presidente Zapatero considere realmente la potencialidad de la relación que podría tener con Estados Unidos y que sea una relación constructiva".

Fuentes diplomáticas confirmaron que Moratinos habló también ayer telefónicamente con su homólogo estadounidense, Colin Powell, y explicaron que se produjo además otra conversación entre el embajador español en Washington, Carlos Westendorp, y un representante del Departamento de Estado, así como entre funcionarios de Exteriores y de la Embajada estadounidense. La ausencia del embajador en la conmemoración de la Fiesta Nacional mantuvo ayer la polémica entre el PSOE y el PP sobre las relaciones con Estados Unidos. El responsable de Relaciones Exteriores del PP, Jorge Moragas, justificó la decisión de Argyros en que el Gobierno había "ofendido" a su país y subrayó la "profunda preocupación" de su partido por la "deriva" de la política exterior de España, que "empieza a ser insostenible".

La secretaria de Política Internacional del PSOE, Trinidad Jiménez, lamentó que el PP "desconozca" que la política exterior de España es una "política de Estado" basada "en los intereses" de la nación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004