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España y Marruecos rechazan los centros de acogida de inmigrantes

Los ministros del Interior de la UE debaten la formación de campos en el norte de África

España se sumó ayer a la reticencia francesa sobre la propuesta de crear en el norte de África centros de acogida de inmigrantes que pretendan entrar ilegalmente en la UE. "Hay que analizar esto con prudencia", dijo el ministro del Interior, José Antonio Alonso. "Habría que asegurarse de que se respetan los derechos humanos y ver en qué condiciones estarían los inmigrantes y quién gestionaría esos centros. Europa no puede permitirse ningún retroceso moral".

Alonso hizo estas declaraciones ayer en La Haya tras el inicio del Consejo Europeo de Justicia e Interior que reúne a los 25 de la Unión, en el que hoy se analizará más detenidamente la polémica propuesta. El ministro alemán del Interior, Otto Schily, que ha defendido la idea, será hoy el encargado de explicarla. Ayer ya adelantó a la prensa su proyecto, que presenta como una iniciativa humanitaria destinada a evitar tantas muertes en el mar de inmigrantes en busca de El Dorado y, al tiempo, reducir su flujo. "Creo que hay que afrontar este problema", dijo Schily. "Hay que reducir la inmigración ilegal y proteger a los que realmente son refugiados. Hay que trabajar también más estrechamente con los países del Mediterráneo y, al mismo tiempo, evitar tantas muertes en los trayectos hacia Europa".

Los ministros de Justicia e Interior de la UE esperan obtener hoy aclaraciones más precisas sobre esta propuesta que cuenta ya con el apoyo del Reino Unido, Austria, Italia e, implícitamente, según fuentes diplomáticas, Holanda. Según los expertos de la Comisión Europea, los denominados oficialmente "portales de inmigración" plantean problemas jurídicos en el caso de los peticionarios de asilo, pero no en el de los inmigrantes ilegales, lo que no impide los reparos éticos.

El presidente de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo, el liberal francés Jean-Louis Bourlanges, bramó contra la propuesta. "En el caso de admitir la posibilidad de tener centros fuera de nuestra fronteras, la autoridad competente en tales centros debería ser europea y debería aplicar un régimen jurídico europeo", dijo ayer Bourlanges, que añadió: "Esta fórmula de deslocalización es incompatible con los derechos fundamentales".

La mayor parte de los ministros se reservaron su opinión a la espera de las explicaciones de Otto Schily, que en principio no parece dispuesto a plantear esta propuesta por escrito, a la espera de la reacción de sus colegas y en vista también del rechazo que los verdes de su país (que forman parte de la coalición gubernamental) han manifestado al respecto. La jornada de ayer la dedicaron a debatir con el fiscal general de EE UU John Ashcroft cómo mejorar la colaboración transatlántica contra el terrorismo y cómo reforzar el intercambio de información policial en el seno de la UE con el mismo fin.

Por otra parte, el Gobierno de Marruecos, uno de los países más directamente implicados en la hipotética creación de centros de acogida de inmigrantes irregulares fuera de la UE, se apresuró a manifestar su rechazo a la medida. "Mi país no puede estar de acuerdo con esa idea de los campamentos", declaró el ministro marroquí del Interior, Mustafá Sahel, en una conversación este periódico. "El principio es, ya de por sí, discutible", añadió, "y además su puesta en práctica requeriría medios humanos, materiales y financieros que no podrían resistir los presupuestos de los Estados que los acogerían", informa Ignacio Cembrero.

"Hubo ya experiencias anteriores", recordó Sahel, "que han fracasado tras dar lugar a auténticos dramas humanos". "Le aseguro que se obtendrán mejores resultados si se destinan a África subsahariana esos fondos con los que se proyecta costear los campamentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2004