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Los laboristas británicos dicen 'no' a la salida de Irak

Las bases laboristas rechazaron ayer por abrumadora mayoría una moción que reclamaba la fijación de un calendario para la retirada de las tropas británicas de Irak. El 86% de los votantes rechazó la moción y tan sólo el 14% la apoyó. El 90% de los votos sindicales la rechazó, frente al 80% de noes en los votos de los representantes de las circunscripciones electorales. El resultado se esperaba desde que los grandes sindicatos acordaron apoyar la moción oficial sobre la situación en Irak, en la que se considera que las tropas deben permanecer en el país mientras así lo desee el Gobierno de Bagdad.

A lo largo del congreso los laboristas han intentado poner sordina a las divisiones que vive el partido en torno a Irak. Tras más de dos años de discusiones está claro que los dos sectores enfrentados tienen posiciones irreconciliables y que, probablemente a menos de un año vista de las elecciones generales, lo mejor es no menear mucho el tema.

El rehén Bigley

Sin embargo, Irak ha acabado ensombreciendo el conjunto del congreso debido a que éste se ha celebrado mientras un ciudadano británico, el ingeniero Ken Bigley, está secuestrado en Irak y corre el peligro de ser degollado en cualquier momento. El ministro de Asuntos Exteriores, Jack Straw, recibió ayer al hijo y a un hermano de Bigley. Desde hace días, la familia del ingeniero está presionando al Gobierno para que negocie su liberación. Pero, aunque el primer ministro, Tony Blair, insinuó la víspera que el Gobierno está de alguna manera abierto a negociar al subrayar que había intentado contactar con ellos, Downing Street desmintió ayer esa posibilidad. El Gobierno está dispuesto a escucharles, pero no a negociar, matizó Downing Street.

Con las encuestas claramente hacia abajo, los laboristas tuvieron anoche la oportunidad de calibrar los humores de la opinión pública en unas elecciones parciales de las que anoche aún no se conocían los resultados. Los electores de Hartlepool eligieron al sucesor de Peter Mandelson, un peso pesado del partido que dejó su escaño al ser nombrado candidato para ocupar el puesto de comisario europeo en Bruselas. En pasadas elecciones parciales, el Partido Liberal-Democrático de Charles Kennedy ha logrado robar algún escaño al laborismo y ha dejado también en evidencia el escaso fuelle del Partido Conservador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2004