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Reportaje:NOTICIAS Y RODAJES

Las pesadillas persiguen a Laia Marull y a Sbaraglia en 'Oculto'

Antonio Hernández, realizador de 'En la ciudad sin límites', dirige el 'thriller'

El thriller Oculto es producto de un exorcismo. Los guionistas Antonio Hernández y Enrique Brasó han hecho balance de sus historias de amor y el resultado es negativo. "Nos preguntamos: '¿Por qué hemos sido víctimas de la belleza y la inteligencia?' Los hombres somos muy torpes, muy primarios y nos deslumbramos con la seducción", confiesa Hernández, que es también el director de la película, que se rueda en Madrid.

Las mujeres, según su teoría, hacen y deshacen a su capricho y los hombres no osan abrir la boca. La presa en Oculto es Álex (Leonardo Sbaraglia), sometido al vapuleo de Beatriz (Laia Marull) y de Natalia (Angie Cepeda) en un escenario muy urbano y cosmopolita, lleno de atascos y de gente. Hernández quiere "mantener la virginidad del espectador", pero da algunas claves de este triángulo amoroso inundado de pesadillas en el que hay un misterio alrededor de una muerte. "Se desarrolla como una partida de ajedrez en la que se mueve ficha y cada movimiento dicta el siguiente", apunta, y se pone en tela de juicio "qué les pasa a las parejas de ahora, a sus hijos, la posesión, los celos, la fidelidad...".

Los tres solitarios personajes se conocen al comienzo del filme en una conferencia sobre los sueños. Una es la organizadora (Marull), la otra, una asistente interesada (Cepeda), y él, el director de una web cultural. "A partir de ahí se da curso al motor de la película, que en realidad empezó dos años antes", explicó Sbaraglia.

En En la ciudad sin límites

el último largo de Hernández, los sueños aparecían en la mente de uno de sus protagonistas, Fernando Fernán-Gómez, y en Oculto éstos marcan lo que va a pasar.

La cinta de Icónica y Zebra Producciones, en coproducción con Italia (Sintra Films) y Reino Unido (Future Films), pretende estrenarse el próximo febrero. "Vamos a estar 11 semanas de rodaje, porque muchos de los efectos digitales los hemos acabado haciendo de forma artesana y con ingenio. Es mucho tiempo, pero se ahorra en posproducción", señaló el realizador, que trabaja ya en otro guión que habla de la utilización de la fe religiosa el siglo XVII.

Hernández ha querido repetir parte del reparto y ha contado de nuevo con Sbaraglia, a quien dirigió en En la ciudad sin límites, y con Marull, de Lisboa, "una actriz que es como un robot capaz de hacer cualquier papel". El actor encarna, según sus palabras, a "un hombre implantado en la duda, porque no hay fórmulas nuevas sobre la relación hombre-mujer, y las antiguas ya no sirven"; y ella es "un personaje bondadoso, que representa la tradición, el compromiso, la familia y el futuro juntos". Marull confiesa que le ponía "nerviosa" caer en el estereotipo, pero piensa que gracias al director ha pasado la prueba.

La sorpresa para el público, confía Hernández, será descubrir el talento de la colombiana Angie Cepeda, conocida en España por la película Pantaleón y las visitadoras, de Francisco Lombardi. La actriz fue elegida entre 40 artistas para dar vida a una "mujer liberada, sin compromisos, culta, ingeniosa y socialmente con buena posición".

El suspense se alargará hasta el final. O al menos es lo que adelanta Sbaraglia: "Es un rompecabezas que no se completa hasta el último fotograma, cuando hay algo oculto al fin se descubrirá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2004