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El ex general Rodríguez Galindo saldrá de prisión por motivos de salud

Interior le deniega el tercer grado pero le aplica un régimen benigno

El ex general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, condenado a 73 años de reclusión por los secuestros y asesinatos de los etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala en 1983, saldrá de prisión en los próximos días por motivos de salud. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha denegado el tercer grado -semilibertad- a Galindo (de 65 años), pero ha decidido aplicarle un régimen carcelario que le permita recibir tratamiento médico extrapenitenciario, ya que padece una grave enfermedad cardiovascular.

Instituciones Penitenciarias ha resuelto mantener el segundo grado de tratamiento penitenciario para el ex general Rodríguez Galindo por lo elevado de su condena -un total de 73 años y 10 meses, por dos delitos de asesinato y otros dos de detención ilegal, con la agravante de prevalencia del cargo-, la lejanía de la fecha de cumplimiento de la misma y la alarma social que provocaron los hechos delictivos por los que fue condenado.

La Junta de Tratamiento de la prisión de Ocaña II (Toledo), en la que se encuentra cumpliendo condena, había propuesto clasificar a Galindo en tercer grado con régimen abierto, por entender que existen diversos factores que aconsejaban la medida, como el haber satisfecho el importe de la responsabilidad civil a la familia de las víctimas, que los hechos por los que fue condenado ocurrieron en 1983, hace 21 años, que ya ha cumplido la cuarta parte de su condena, la única que ha tenido, y que ha disfrutado de permisos de salida y mantiene una correcta adaptación social.

Instituciones Penitenciarias ha calificado de positivos los argumentos expuestos por la Junta de Tratamiento del centro penitenciario, pero no los ha considerado suficientes para aprobar la progresión al tercer grado debido a lo elevado de la pena que le fue impuesta.

No obstante, la Dirección General ha informado que ha decidido aplicarle un régimen de cumplimiento en el que se han tenido en cuenta dos circunstancias concurrentes: el derecho a la vida y a la integridad física que todo interno mantiene pese a su privación de libertad y la seguridad pública de los demás.

Galindo está aquejado de una grave enfermedad cardiovascular, pero cumple condena por un hecho muy grave. Por ello, aunque el riesgo de reincidencia es muy bajo, su edad es ya avanzada y el padecimiento médico aconsejaría que se le concediera el tercer grado, su situación debe armonizarse con el hecho de que tiene una responsabilidad penal de especial cuantía con fechas de cumplimiento aún lejanas.

Aunque Instituciones Penitenciarias ha decidido mantener el segundo grado del ex general, ha accedido a otorgarle el régimen de vida previsto en el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario, -cumplimiento en su domicilio- siempre que acepte el control de su presencia fuera de la prisión.

La Dirección General precisa que dado que Rodríguez Galindo, por su especial implicación en la lucha antiterrorista, debe quedar sometido a protección personal permanente mediante escolta policial, se ha considerado innecesario el establecer medidas de control de naturaleza telemática.

Por su parte, el ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera expresó su satisfacción por la excarcelación del ex general, aunque lamentó que ésta se hubiera producido por motivos de salud y no porque le hubiera sido concedida la libertad o el tercer grado penitenciario.

Vera manifestó que en su opinión, el ex general y el ex teniente coronel Ángel Vaquero, condenado en el mismo proceso, deberían haber sido ya indultados de forma total.

El ex secretario de Estado entiende que el indulto se lo debería haber concedido el Gobierno del PP, pero que ya que no fue así, debe concedérselo el actual Ejecutivo socialista.

"Deberían estar en la calle hace tiempo y no pasar por esta injusticia", declaró Vera a Europa Press. "Si hablamos de situaciones de guerra sucia, ha habido guerras mucho más sucias que las que nos achacan", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 2004