Perfil | Hernán Martín Pérez Redrado

Un banquero flexible

Es un liberal moderado como su antecesor, Alfonso Prat-Gay, pero el nuevo presidente del Banco Central de Argentina, Martín Redrado, se caracteriza por adaptarse a los diferentes jefes y abocarse a un trabajo técnico. El jefe de Estado, Néstor Kirchner, puede quedarse tranquilo de que no criticará su dura negociación de la deuda en suspensión de pagos, como lo hizo Prat-Gay. Redrado ha pasado de ser el golden boy del Gobierno neoliberal de Carlos Menem (1989-1999) a criticar la apertura económica como secretario de Comercio Internacional de la heterodoxa gestión de Kirchner. Ha sabido ganarse la confianza del establishment, pero también ha cosechado algunas denuncias de corrupción.

Preocupado por su estética y su aparición en los medios, inteligente, capaz y laborioso, Hernán Martín Pérez Redrado es un porteño de 43 años que, después de graduarse en Economía se marchó a Harvard para estudiar un master en Administración Pública. Allí conoció a Jeffrey Sachs, y a los 24 años se incorporó a su equipo para asesorar a Bolivia en la lucha contra la hiperinflación de los años ochenta. Después trabajó en Salomon Brothers y Security Pacific Bank como asesor de las privatizaciones de British Airways, BG, Suez, Enersis (filial chilena de Endesa) y Telmex.

A los 30 años, en 1991, volvió a la Argentina de Menem porque fue designado presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Tres años más tarde, Time le incluyó entre los cine jóvenes del mundo que serían líderes en el futuro. Poco tiempo después el superministro de Economía, Domingo Cavallo, logró desplazarlo después de dos años de enfrentamientos personales. Cavallo lo había excluido de las reuniones de su equipo y entonces Redrado reaccionó calificando de estafa el proyecto del ministro de recomprar acciones de YPF en manos de jubilados. Menem terminó echando al titular de la CNV, quien se fue con elogios al entonces presidente y a su política económica. Cavallo le contestó que era un mentiroso y que extorsionaba a los empresarios para que le financiaran su carrera política. Esta acusación ha seguido resonando hasta la actualidad, aunque sin pruebas concretas.

El peronismo volvió al poder en 2002, aunque bajo la versión más populista de Eduardo Duhalde. Redrado fue nombrado secretario de Comercio Internacional y viceministro de Relaciones Exteriores y, cuando el año pasado Kirchner reemplazó a Duhalde, Redrado sobrevivió como secretario, ya no como viceministro, por el apoyo que se había cosechado del empresariado y del ministro de Economía, Roberto Lavagna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de septiembre de 2004.

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