Arabia Saudí convoca los primeros comicios de su historia

Las primeras elecciones municipales en la historia de Arabia Saudí ya tienen fecha. El 10 de febrero, tres meses después de lo anticipado inicialmente, los votantes inscritos en la provincia de Riad podrán elegir a la mitad de los concejales de sus ciudades, según un anuncio del Ministerio de Asuntos Municipales y Rurales hecho público ayer. En principio, las mujeres están excluidas de esta cita.

En los dos meses siguientes (el 3 de marzo y el 21 de abril) acudirán a las urnas el resto de los electores del Reino, entre los que no se incluyen, aparte de las mujeres, ni miembros de las Fuerzas Armadas ni emigrantes (8,8% de los 25 millones de habitantes y el 71% de la fuerza laboral). Como en Riad, los votos servirán para elegir al 50% de los consejos municipales. El otro 50% es de designación real.

En total, van formarse 178 consejos municipales en otras tantas localidades, aproximadamente la mitad de los núcleos urbanos del país. Tanto los analistas locales como extranjeros ven en la convocatoria "un paso adelante" en las anunciadas reformas con que la familia real saudí quiere atajar la crisis de identidad que atraviesa el país.

"No se trata de una medida cosmética, sino real", señalan fuentes diplomáticas occidentales, que reconocen, sin embargo, su "alcance limitado". Aunque el registro de los candidatos no empieza hasta el 26 de diciembre, tampoco existe una oposición que pueda desafiar los pilares del sistema.

Durante los pasados 18 meses, el reino ha sido escenario de una oleada de ataques terroristas inspirados en la ideología de Al Qaeda que han sacado a la luz el descontento social, las bolsas de pobreza y los altos índices de desempleo, que afectan sobre todo a los más jóvenes.

Las reformas que se vienen debatiendo desde hace una década se han convertido en una necesidad de la que ya sólo se discute el ritmo. "La gente quiere mejorar sus vidas", admite Abdul Wahab al Faiz, director del diario económico Al Eqtisadia, para quien la convocatoria electoral "no supone ninguna amenaza para el Gobierno". Al contrario, asegura, "va a acercar a la gente a los gobernantes".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de septiembre de 2004.

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