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FÓRUM DE BARCELONA | Diálogos

El ACNUR alerta de que Europa criminaliza y pone trabas a los solicitantes de asilo político

El diálogo sobre migraciones busca nuevas formas de gestionar los movimientos humanos

Como si no tuvieran bastante con el sufrimiento de la huida, los demandantes de asilo tienen cada día peor las cosas en Europa. Es más: las políticas se definen a partir de la "sospecha" y se les está "criminalizando", según señaló ayer el director de la oficina europea del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Raymond Hall, en la inauguración del diálogo Movimientos humanos e inmigración. El punto de partida es la convicción, compartida ayer por los ponentes, de que las migraciones constituyen "los tuétanos de la globalización".

La gráfica expresión salió del director del diálogo y de la institución que lo organiza -el Instituto Europeo del Mediterráneo-, Andreu Claret, quien cifra en 200 millones de personas las "que viven o trabajan en un lugar distinto del que nacieron".

Hasta el domingo, los más de 1.000 inscritos en el encuentro, entre los que se encuentran responsables de las grandes organizaciones internacionales, políticos, académicos y representantes de ONG y asociaciones de inmigrantes debatirán sobre "el rostro humano de la globalización" con el objetivo de que las migraciones tengan un destacado papel en la agenda global.

La intervención del responsable europeo de ACNUR fue la más crítica con las políticas migratorias, junto al discurso inaugural pronunciado por el escritor Juan Goytisolo. Como ya expresó el día anterior también en el Fórum, el escritor manifestó que las leyes de extranjería son injustas y caducas, y que están abocadas al fracaso.

Desde su conocimiento de la realidad de los refugiados, desplazados y exiliados, Raymond Hall advirtió de en Europa está empeorando "la percepción de la población y sus gobiernos sobre los demandantes de asilo". "Se está endureciendo el proceso de asilo".

"Los 12 estados de la Unión Europea que han revisado las leyes de asilo lo han hecho en una dirección restrictiva y a menudo sin respetar el derecho internacional", criticó. Hall reclamó "medios de acceso y cauces de regularización del asilo más sencillos y exentos de manipulación", además de que los estados se "repartan equitativamente la carga" y doten de mayores recursos a los países de origen.

La secretaria general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Berglind Ásgeirdóttir, llamó la atención sobre los flujos migratorios del futuro. El crecimiento económico de los países del sureste asiático, dijo como ejemplo, les convertirá en países de acogida de inmigrantes y les planteará nuevos retos. En este sentido, como la mayoría de presentes en la mesa de inauguración, apeló a la "imprescindible" colaboración entre países de origen y de destino de los inmigrantes para gestionar los flujos.

También pidió colaboración, pero para regular las relaciones laborales transnacionales, el director de programas Sociales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Assane Diop. El experto cifró en 86 millones los "trabajadores activos inmigrantes". "Uno de cada ocho no tiene permiso, y esto le hace vulnerable ante los propios gobiernos y las mafias", dijo.

Sin datos ni cargos en su haber pero con una impresionante dosis de sensibilidad y lucidez, el acto de inauguración lo abrió la joven escritora de origen marroquí afincada en Vic, Najat el Hachmi. Su intervención acabó con una reflexión : "No encajarás ni en el mundo del que partías ni donde has ido a parar. Aprenderás a vivir en la frontera de los dos mundos, un lugar de división pero también de encuentro y hasta es posible que llegues a disfrutar de la frontera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de septiembre de 2004