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Clos anuncia 20.000 viviendas en la Zona Franca y Sant Andreu

El Ayuntamiento preservará la industria en los dos nuevos barrios residenciales

El Ayuntamiento ya ha empezado la tramitación para convertir dos espacios industriales de Sant Andreu y la Zona Franca en sendos barrios, que ocuparán unas 75 hectáreas cada uno, sobre las que se construirán 20.000 viviendas. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, aseguró ayer que el nuevo perfil residencial no supondrá el fin de la actividad industrial, así como que la zona disfrutará de equipamientos, algo que las asociaciones de vecinos exigen para que los barrios no se queden en "simples polígonos".

"No queremos hacer barrios de golpe, sino que se vayan transformando paulatinamente", dijo ayer Joan Clos en la primera comisión de gobierno municipal del curso político. Después de que el plan haya estado unos años en fase de estudio, el Ayuntamiento anunció que ya ha empezado a modificar los usos del suelo en los nuevos barrios, y que "el ritmo que marque la sociedad" será el que fijará los plazos siguientes.

La nueva área de viviendas de la Zona Franca -en el distrito de Sants-Montjuïc- está limitada por las calles de Foc, Motors, Metal.lúrgia (más un pequeño apéndice que se alarga hasta la calle de Amadeu Torner) y el paseo de la Zona Franca. El Ayuntamiento suspendió hace unas semanas el otorgamiento de licencias para evitar la especulación. Por la misma razón, no anunció aún la localización exacta de la nueva zona de Sant Andreu, que será una franja que discurrirá en paralelo al cauce del río Besòs, entre los barrios de Sant Andreu y Bon Pastor.

Ambas zonas presentan un marcado perfil industrial, con profusión de almacenes y oficinas. En las 75 hectáreas que ocupa cada una de ellas no viven más 3.000 o 4.000 personas. El Ayuntamiento calcula que con las 20.000 viviendas que tiene previsto construir -entre el 35% y el 50% serán de protección oficial-, el censo aumentará en 50.000 vecinos.

Clos negó que, "como en épocas pasadas de gran especulación", zonas industriales se vayan a transformar bruscamente en residenciales. "Casi todas las actividades actuales podrán continuar porque prácticamente no hay industria pesada", señaló. Para preservar a las empresas, el consistorio acordó no modificar el trazado de las calles durante los próximos 10 o 15 años.

Clos prometió en los futuros barrios toda suerte de equipamientos. Su falta es la máxima preocupación de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), que sostiene que sin ellos es imposible trascender de un "conglomerado de viviendas" o "un simple polígono". Su presidenta, Eva Fernández, afirmó su deseo de que en Sant Andreu y la Zona Franca no se repitan los "olvidos" de la Villa Olímpica y Diagonal Mar.

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Joan Puigdollers, presidente del grupo municipal de CiU, se mostró a favor del proyecto, pero exigió que "la inversión municipal sea potente y vaya destinada a crear viviendas de alquiler".

Carta Municipal

Clos adelantó que una de sus prioridades es conseguir un "acuerdo cívico" sobre vivienda, inmigración y convivencia ciudadana. También señaló a la Carta Municipal y la estructuración del área metropolitana como las "estrellas" de este curso político.

Alberto Fernández Díaz, líder del PP en el Ayuntamiento,calificó ayer a la ciudad de Barcelona de "sucia, ruidosa y descuidada", y criticó la "descoordinación municipal" que, en su opinión, afecta al consistorio.

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