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CARTAS AL DIRECTOR

Desidia española en Brasil

El episodio del asalto al Consulado de España en São Paulo, publicado recientemente en EL PAÍS -casi anecdótico a pesar de su gravedad en una ciudad que cuenta con una de las más elevadas tasas de criminalidad del mundo-, constituye un fiel reflejo de la histórica desidia que los Gobiernos españoles han demostrado en su política y en sus actuaciones en Brasil.

De nada sirve querer implementar una alianza estratégica hispano-brasileña, como la puesta en marcha por Aznar y Lula en noviembre de 2003, y a la que el actual Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pretende dar continuidad a juzgar por la reciente visita de Moratinos a Brasil, si no se dota a la Administración española en estas tierras (embajada, consulados y otros organismos oficiales) de los recursos y medios materiales y humanos que la acción exterior de España exige y requiere.

Brasil es un país continental de 8.500.000 kilómetros cuadrados y casi 180 millones de habitantes, en el que viven cerca de 120.000 españoles.

Y de nada sirve tampoco querer fortalecer las relaciones bilaterales si no se dedican más esfuerzos en la atención a los miles de ciudadanos brasileños que visitan nuestro país anualmente (turistas, estudiantes, empresarios, científicos o emigrantes) y a los españoles -entre los que me incluyo- que visitamos frecuentemente o residimos en este fascinante gigante suramericano que es Brasil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 2004