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Reportaje:

Sobrevivir al invierno en el planeta rojo

La NASA espera que los robots 'Spirit' y 'Opportunity', que envían datos desde Marte, sigan activos el año que viene

Aunque con algunos problemillas derivados de la edad y de lo mucho que han trabajado, los robots Spirit y Opportunity siguen en buen estado de salud en la superficie de Marte, donde llegaron hace ya casi ocho meses (el 4 y el 25 de enero, respectivamente). Su mayor problema es que se aproxima el invierno marciano, que dura el doble que el invierno terrestre, con la consiguiente merma de luz solar para cargar diariamente sus baterías y poder moverse, observar con sus instrumentos y comunicarse con la Tierra. Aunque los dos vehículos todoterreno obtienen menor energía que al principio de la misión, debido también al polvo que se ha ido acumulando sobre los paneles solares, el invierno y las nubes que lo acompañan afectan sobre todo al Spirit, que está a 14 grados de latitud sur, mientras que el Opportunity, en el otro lado de Marte, se encuentra mucho más cerca del ecuador.

Desde enero, un vehículo ha recorrido 3,5 kilómetros, más del doble que el otro

Los técnicos del Jet Propulsión Laboratory de la NASA, desde donde se controla la misión, llevan semanas preparando el manejo de los dos robots en las nuevas circunstancias y son optimistas: creen que, si consiguen programarlos bien para que se sitúen en lugares donde obtengan el máximo de energía posible y no se hielen, no sólo podrán seguir trabajando a bajo rendimiento durante el invierno sino que saldrán de la semihibernación en la próxima primavera (en marzo de 2005) para realizar su segunda temporada marciana. Todo un éxito si se tiene en cuenta que la campaña prevista era de sólo 90 días. Sin embargo, no se descartan averías importantes o incluso accidentes que pondrían punto final a las misiones antes de la primavera.

El invierno entra el próximo día 20 y alrededor de esa fecha se produce también la conjunción solar de Marte (está detrás del Sol visto desde la Tierra), por lo que se cortarán las comunicaciones con los robots durante casi dos semanas. Aunque siempre hace frío en Marte, si se compara con la Tierra, durante el invierno se pueden alcanzar mínimas de 100 grados bajo cero y la máxima no supera los 17 bajo cero, lo que indica el cuidado que tienen que tener los controladores de la misión para evitar que los robots mueran literalmente de frío.

Mientras tanto, Spirit y Opportunity han superado pequeños problemas de comunicaciones y de funcionamiento y siguen trabajando. El primero lleva ya recorridos más de 3,5 kilómetros y en los últimos días ha empezado a subir las colinas Columbia, su objetivo actual, para estudiar Clovis, su primer afloramiento rocoso, a nueve metros de altura. Lo hace desplazándose hacia atrás con cinco de sus seis ruedas, para evitar utilizar en lo posible la rueda frontal derecha, en la que se han detectado problemas de alimentación. Los científicos esperan encontrar en las rocas lo que no han podido detectar hasta ahora en otras zonas del cráter Gusev, donde aterrizó el Spirit: indicios del pasado húmedo de la zona.

Opportunity está dentro del cráter Endurance, donde consiguió entrar hace unas semanas con cuidadosas maniobras. Ha recorrido en total 1,5 kilómetros. En la zona inclinada donde se encuentra estos días, el terreno es suelto y el robot resbala continuamente. Los programadores le hacen acercarse de una en una a las rocas interesantes, volviendo cada vez a subir ligeramente por la pared del cráter, que tiene una profundidad de 20 metros, para evitar que se quede atascado en una zona profunda de donde resultaría muy difícil sacarlo.

Mientras estudian el terreno, los robots también han tenido tiempo en los últimos días de realizar experimentos de comunicaciones con las naves en órbita. El Spirit envió datos por primera vez a través de la nave europea Mars Express, mientras que con el Opportunity se experimentó una optimización de la comunicación con la estadounidense Mars Odyssey, el canal habitual.

Cuando llegaron en enero, los robots disponían diariamente de unos mil vatios a la hora de energía, ha explicado la NASA, mientras que ahora, en el mejor de los casos, disponen de sólo 400 vatios a la hora (lo que consume en cuatro horas una bombilla de 100 vatios). El Spirit, concretamente, si no consigue orientarse correctamente respecto al Sol, en terreno inclinado, sólo obtiene 280 vatios a la hora, insuficiente para trabajar.

Mientras los dos vehículos todoterreno siguen obteniendo imágenes y datos, los científicos se apresuran a analizarlos. Los resultados de los primeros 90 días de misión de Spirit, la llamada misión primaria, se han publicado recientemente en la revista Science. "Es la primera entrega", ha comentado Steve Squyres, investigador principal de la misión. "Seguiremos durante años". Los resultados confirman que Spirit no encontró depósitos lacustres en la zona del cráter Gusev, que se supone albergó un lago. Las rocas analizadas con los avanzados instrumentos de que dispone el robot han resultado ser volcánicas, de basalto y contienen olivina. Sus características sugieren que fueron alteradas por el agua en el pasado, indican los científicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de agosto de 2004