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El área metropolitana de Barcelona se estanca mientras que la de Madrid se dispara

Barcelona ha dejado de extender su influencia por Cataluña. Según un estudio, su zona metropolitana casi no ha crecido en los últimos ocho años, en contraste con la de Madrid, que ya alcanza a ocho provincias. El frenazo de Barcelona evidencia un proceso descentralizador que desmiente a los que hace años alertaban de que "Barcelona se iba a comer a Cataluña".

El área metropolitana pasó de contar con 217 municipios en 1996 a 227 en 2001. En población, las cifras incluso menguan: 3.141.567 habitantes en 2001, 30.000 menos que cinco años antes. Son datos del estudio Les àrees metropolitanes espanyoles, de la Universidad Politécnica de Cataluña, presentado ayer.

Modelo policéntrico

En opinión de su autor, Josep Roca, no es un síntoma de debilidad, sino una reestructuración necesaria empujada por la creación de puestos de trabajo en el resto de Cataluña. Roca se mostró más partidario del modelo contenido, compacto y "policéntrico" barcelonés que del desenfreno del área metropolitana de Madrid, que ya se extiende a ocho provincias adyacentes, en un proceso que, a juicio de Roca, "ha llegado al límite de lo sostenible".

El estudio define el área metropolitana en función de los flujos de movilidad: queda integrada por el municipio central y todos los que le envían por lo menos el 15% de sus trabajadores. Con este baremo, el área metropolitana de Barcelona ocupa casi 5.000 kilómetros cuadrados. La de Madrid roza los 28.000, casi la extensión de toda Cataluña.

El perfil descentralizado de Barcelona se plasma en las seis áreas primarias (las que no dependen de otra ciudad) que agrupa: Sabadell, Terrassa, Granollers, Mataró y Vilanova i la Geltrú, además de Barcelona. En Madrid, sólo Guadalajara conserva independencia respecto a la capital de España.

El estudio revela que las ciudades dormitorio tienden a desaparecer del tejido barcelonés. Es en L'Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet y Sant Cugat del Vallès donde más ha descendido el porcentaje de los que trabajan y viven en municipios distintos, debido a sus esfuerzos por crear empleo. Además, las dos primeras, lindantes con Barcelona, acompañan a ésta en la pérdida de habitantes. Barcelona, que hace 50 años acaparaba el 36% de la población catalana, ha reducido su peso ahora al 23%, el mismo que a principios del siglo XX.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 2004