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Durão Barroso, propuesto oficialmente para presidir la Comisión Europea

Los dirigentes de la UE aprobarán mañana la elección del primer ministro portugués

José Manuel Durão Barroso, el primer ministro portugués, será propuesto mañana como próximo presidente de la Comisión Europea en sustitución de Romano Prodi. El presidente de turno de la UE, Bertie Ahern, pudo anunciar ayer que, por fin y tras largas semanas de agónica búsqueda de candidato de consenso, los 25 jefes de Estado y de Gobierno de la UE se habían puesto de acuerdo en el nombramiento de Barroso, de 48 años. Su elección por el Consejo Europeo debe ser ratificada por la Eurocámara, cuyos principales grupos enviaron ayer señales encontradas. Mientras el Partido Popular Europeo, al que pertenece Barroso, le calificaba de "candidato perfecto", los socialistas expresaban "serias dudas" sobre su idoneidad.

Ahern pudo cerrar ayer la complicada búsqueda de sucesor a Prodi, quien el próximo 31 de octubre debe abandonar la presidencia del Ejecutivo comunitario. Largas semanas de cabildeos, que estallaron en abierta crisis en el Consejo Europeo de hace diez días con un desabrido enfrentamiento franco-británico, obligaron al primer ministro irlandés a realizar un último esfuerzo. Su meta era coronar una presidencia muy productiva, que ha visto el alumbramiento de la nueva Constitución europea, con la propuesta de un presidente para la Comisión.

"Durante los últimos días he consultado intensamente con mis colegas y tengo el placer de poder confirmar que hay un extraordinario apoyo al nombramiento del primer ministro portugués Barroso como presidente de la Comisión", indicó Ahern en un comunicado fechado en Dublín. El nombramiento es cosa hecha dado que, señalaba también Ahern: "Los miembros del consejo le han instado a ello

[aceptar la propuesta] y confío en que responda positivamente".

Todos los responsables de la Unión se reunirán mañana en Bruselas en cumbre extraordinaria para confirmar a Barroso, que ayer se hallaba en Turquía para asistir a la cumbre de la OTAN y recibió las primeras felicitaciones. No quiso hacer declaraciones.

El canciller Gerhard Schröder hizo ayer pública manifestación de apoyo a Durão Barroso, lo mismo que Jack Straw, en nombre de Tony Blair. A última hora de la tarde no había trascendido ninguna declaración de Jacques Chirac. En el pasado Consejo Europeo, Blair vetó al candidato franco-germano para la presidencia de la Comisión, el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, a lo que respondió Chirac con el boicoteo a la propuesta de Blair, Chris Patten, que era también el candidato del Partido Popular Europeo. Fue entonces cuando Chirac definió las atribuciones que debía cumplir el futuro presidente: proceder de un país que participara plenamente en las instituciones europeas (con alusiones a Schengen y el euro).

Portugal es miembro de ambas, y Barroso aporta además un atlantismo que satisface a Londres. El primer ministro luso hizo de anfitrión en la cumbre de las Azores, que dio el visto bueno a la invasión de Irak. En el frente europeo, es un hombre sin marcada tendencia a la hora de pronunciarse sobre las tensiones existentes entre quienes quieren profundizar en la UE y quienes abogan por la extensión. Su prioridad como gobernante ha sido evitar la marginalización de Portugal en la Europa de los Veinticinco y demostrar, con gravoso coste social, que su país es un miembro fiable del Pacto de Estabilidad.

El nombramiento de mañana será elevado al Parlamento Europeo, que debe de ratificarlo. Los conservadores del Partido Popular, que venían exigiendo que la elección del presidente reflejara los resultados de las elecciones del pasado día 13, en la que el PPE salió confirmado como el primer partido de la Eurocámara, estaban ayer exultantes. "Barroso es el candidato perfecto ya que cumple todas las cualidades para ser presidente de la Comisión: tiene sobrada experiencia en asuntos europeos, es un líder valorado dentro de la UE y forma parte de la mayor fuerza política de Europa", declaró Antonio López-Istúriz, secretario general del PPE.

Su gran rival, el Partido Socialista Europeo, mantenía una opinión contraria a la manifestada por sus correligionarios primeros ministros, y en carta dirigida a los líderes de los Veinticinco les pidió que consideraran otros candidatos. Los socialistas plantean cuatro exigencias de idoneidad para el cargo de las que, dicen, Barroso cumple dos: experiencia demostrada en la promoción del proyecto europeo y creencia en que la competitividad de Europa debe estar en consonancia con una responsabilidad y una seguridad social fuertes. Poul Nyrup Rasmussen, como presidente del PSE, y Enrique Barón, como presidente del grupo socialista en la Eurocámara, aseguran que los socialistas europeos "no están convencidos" de que Barroso sea el hombre que la UE necesita.

Los socialistas no cuentan con fuerza para frenar en el Parlamento el nombramiento de Barroso, pero fuentes del partido adelantaban que en próximos días podrían establecer alianzas con otros grupos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004