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De maoísta a conservador

El primer ministro portugués ha recorrido un largo camino en la diplomacia y la política

"Durão eligió salir. [Ser presidente de la Comisión Europea] es un cargo irrecusable. Pero no deja de ser un gesto de voluntad. De ganas de salir en un momento en que el Gobierno no ha cumplido su programa, cuando la situación del país inspira preocupaciones (...) tras la derrota electoral [en las elecciones europeas] del 13 de junio" y dejando atrás "un equipo agotado", escribió ayer António José Teixeira, subdirector del Jornal de Notícias.

La opinión es unánime: la designación de José Manuel Durão Barroso, de 48 años, como presidente de la Comisión Europea es una oportunidad para el prestigio de Portugal y la carrera política del aún primer ministro portugués. Pero su salida del Gobierno de Lisboa no deja de tener un cierto sabor de abandono del barco, cuando su popularidad y la de sus ministros atraviesa su peor momento desde la llegada al poder, en marzo de 2002. Tras dos años de sacrificios financieros para controlar el gasto público, los portugueses tardan en ver la mejoría económica anunciada por Durão Barroso. Por ello le castigaron con una derrota clara en las elecciones del 13 de junio.

Pero sería injusto e irreal simplificar de esta forma la opción de Durão por Bruselas. Su decisión cuenta con el apoyo del presidente de la República, el socialista Jorge Sampaio, que considera un grave error perder de nuevo la oportunidad de tener a un portugués al frente del máximo órgano europeo. Hace cinco años, António Guterres fue también invitado a ser candidato a presidente de la Comisión, pero rechazó el cargo al no querer abandonar el país. El resultado es conocido: acabó por dimitir de forma humillante en medio del mandato y comprometió su futuro político. Este ejemplo, probablemente, influyó en Durão.

El primer ministro luso se va a Bruselas porque lo que verdaderamente le gusta es la política exterior. Durão fue un elogiado secretario de Estado y ministro de Exteriores de los Gobiernos de Aníbal Cavaco Silva, entre 1985 y 1995. Llegó al Ejecutivo con 29 años y cuando Cavaco se retiró, Durão era de los pocos ministros que sobrevivían al desgaste de 10 años en el poder. Siempre ha destacado como buen diplomático y óptimo mediador internacional. Su mayor victoria fue conseguir un acuerdo de paz para Angola en 1990.

Antes de afiliarse en el conservador Partido Social Demócrata (PSD), en 1980, Durão combinó una brillante carrera académica en la Facultad de Derecho de Lisboa con la militancia en el MRPP, un partido maoísta nacido después de la Revolución de los Claveles de 1974. Dejó la política en 1977 para hacer un máster en Ciencias Políticas y Estudios Europeos en la Universidad de Ginebra, donde acabó como profesor. Más tarde enseñó en las Universidad de Georgetown (EE UU) y Lusíada (Lisboa). Habla correctamente inglés y francés.

Llegó a la presidencia del PSD en 1999 y siempre ha sido considerado un débil líder de la oposición que sólo logró vencer en las legislativas de 2001 por no haber otra posibilidad, tras la dimisión inesperada de Guterres. Tampoco ha logrado ganar carisma como primer ministro, pese a sus esfuerzos en mostrar una imagen de rigor y austeridad, con muchos enfrentamientos con los sindicatos. Una imagen bien lejana de su pasado de militante de la extrema izquierda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004