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TRASPASO DE PODER EN IRAK | Los motivos de la guerra

Clinton matiza su apoyo a la guerra

Las polémicas memorias del ex presidente salen hoy a la venta en Estados Unidos

Bill Clinton considera que su sucesor en la Casa Blanca, George W. Bush, hizo bien en atacar Irak, aunque debió haber esperado a que los inspectores de la ONU terminaran su tarea. En una entrevista exclusiva con la revista Time, publicada 24 horas antes de la aparición hoy de sus memorias, que, incluso antes de conocerse en su totalidad, han provocado ya una polémica a escala nacional, el 42º presidente de EE UU declara: "Repetidamente, he defendido al presidente Bush frente a los ataques de la izquierda sobre Irak, aunque pienso que debió haber esperado hasta que las inspecciones de la ONU hubieran terminado".

Las declaraciones de Clinton de apoyo condicionado a Bush en la guerra de Irak se producen en un momento en que el partido demócrata ha comenzado a incrementar sus ataques contra la actual Administración, no por la guerra en sí -el aspirante a la nominación, John Kerry, votó a favor de la invasión-, sino por la inexistencia de las armas de destrucción masiva y la caótica situación de la posguerra. Y suponen un balón de oxígeno para la Casa Blanca, en un momento en que su credibilidad en el tema de la guerra se encuentra en su momento más bajo. El miércoles, un informe de la comisión independiente que investiga el 11-S asestó otro golpe al manifestar que de las investigaciones realizadas no se podía deducir la existencia de una colaboración entre el régimen de Sadam y la red terrorista de Al Qaeda, como machaconamente pretenden Bush y el vicepresidente, Dick Cheney.

Según manifestó Clinton a Joe Klein, uno de los periodistas más conocidos y respetados de la revista, "un Irak plural, seguro y estable no sólo será bueno para los iraquíes, sino que puede contribuir al proceso de reformas internas en Arabia Saudí y en otros lugares", la misma teoría defendida por Bush en su Plan para Oriente Próximo. Pero, fiel a su peculiar ambigüedad, el ex presidente se declara sorprendido por la inseguridad que se ha adueñado del país. "Irónicamente, librar de la tiranía de Sadam ha hecho al país más vulnerable a los terroristas llegados desde el exterior". "Claro que las sociedades abiertas siempre son más vulnerables que las tiranías". La defensa condicionada de la guerra de Irak por parte de Clinton se produce a los pocos días de una cordialísima ceremonia en la Casa Blanca con motivo del descubrimiento de los retratos oficiales de Clinton y su mujer, Hillary, que serán colgados en la galería presidencial, y en la que Bush hizo un encendido, e inusual, elogio de su antecesor.

Entretanto, en la mejor tradición clintoniana, la polémica ha marcado la aparición hoy de su autobiografía, por la que ha recibido un adelanto de 10 millones de dólares del editor, Alfred Knopf. Con el título de Mi vida, la editorial ha distribuido 10 millones de ejemplares por todo el país, cuya venta promete ser uno de los éxitos editoriales del año, a pesar de unas críticas demoledoras para el libro como obra literaria y para Clinton como autor. El domingo, el crítico literario de The New York Times, Michiko Kakutani, en una crónica publicada en primera página, califica al libro de "chapucero, autocomplaciente, y a menudo aburrido". "El sonido de un hombre parloteando, no para el lector, sino para sí mismo y para algún ángel distante que registra la historia".

Pero la polémica salvará las ventas del libro. La ultraderecha conservadora no ha esperado ni un segundo para iniciar la segunda fase de su campaña contra Clinton, fuente, para ellos, de todos los males y depravaciones que aquejaron y aquejan al país. Rush Limbaugh, el más derechista de los locutores radiofónicos, con una audiencia de varios millones, se ha apresurado a rebautizar el libro, titulado My life (Mi vida), como My lie (Mi mentira). Y, por su parte, el grupo conservador Ciudadanos Unidos se dedicó a comprar espacios televisivos durante una entrevista a Clinton en el programa 60 minutos de la CBS, en los que se acusaba a la Administración demócrata de imprevisión por no haber previsto los ataques terroristas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de junio de 2004