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Un estudio sugiere nuevos enfoques para aliviar los efectos del Alzheimer

Los pacientes conservan un tipo de memoria

La enfermedad de Alzheimer va destruyendo lo que los neurocientíficos denominan "memoria explícita", que viene a corresponder a lo que suele llamarse "memoria" sin más: la rememoración consciente de datos, hechos y episodios concretos. Pero se sabe desde los años ochenta que hay otro tipo de memoria, llamada "implícita", que funciona más bien en los márgenes de la consciencia, y explica que la simple repetición de una tarea mejore su ejecución.

Cindy Lustig y Randy Buckner, de la Universidad de Washington, acaban de demostrar que la memoria implícita funciona bastante bien en los pacientes de Alzheimer, al menos en las fases iniciales de la enfermedad. El trabajo, que se presenta hoy en la revista técnica Neuron, sugiere un tipo preciso de entrenamiento que puede aliviar los efectos del Alzheimer y otras demencias en sus fases tempranas.

Lustig y Buckner han sometido a 91 personas (jóvenes y personas mayores con y sin Alzheimer) a una prueba para evaluar su memoria implícita, y han examinado al mismo tiempo su cerebro mediante resonancia magnética funcional, una técnica que permite visualizar qué zonas cerebrales se activan en cada momento.

La prueba consiste en asignar cada palabra de una lista a una categoría semántica. Por ejemplo, decidir si orégano pertenece a la categoría "ser vivo" o "materia inerte". La primera vez que aparece orégano, esta tarea consume alrededor de un segundo (un poco menos en los controles y un poco más en los pacientes). Pero, si la misma palabra aparece más tarde, la ejecución se acorta entre 0,1 y 0,2 segundos en ambos grupos: una prueba típica de memoria implícita.

Pautas neuronales

Cuando la persona trabaja con una palabra que aparece por primera vez, su cerebro experimenta una intensa activación del lóbulo prefrontal, la parte más anterior del cerebro, responsable de las más altas y abstractas funciones cognitivas. La repetición de la palabra no sólo reduce el tiempo de ejecución, sino también el grado de activación de ese lóbulo cerebral. Esta pauta de atenuación neuronal, que es un fiable indicador de la memoria implícita en un joven sano, se observa también en los pacientes poco avanzados de Alzheimer.

El trabajo contradice estudios anteriores, pero en aquéllos las pruebas empezaban por presentar una lista de palabras (una de ellas es tabla, por ejemplo), y después se presentaba una raíz léxica (por ejemplo, tab) y se pedía completarla. Las personas sanas responden rápidamente tabla (grabada en la memoria implícita gracias a la lista precedente), pero los pacientes de Alzheimer responden con la misma lentitud hayan visto o no antes la palabra.

Ese fracaso, según los científicos de Washington, se debe a que la primera fase (leer palabras) requiere procesos cerebrales distintos que la segunda (completar raíces). Para que los pacientes se beneficien, habrá que entrenarles con tareas que requieran el mismo tipo de procesamiento neuronal que el objetivo deseado, como en el ejemplo de asignar palabras a categorías semánticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2004