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ATAQUE A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD

Mueren dos guardias civiles ametrallados desde un todoterreno al que dieron el alto

Los criminales usaron munición inhabitual en ETA y huyeron en su vehículo hacia Pamplona

Dos guardias civiles de la Agrupación de Tráfico de Calahorra (La Rioja) fallecieron ayer en Castejón, localidad navarra 80 kilómetros al sur de Pamplona, al ser ametrallados desde un todoterreno Suzuki al que perseguían. Los fallecidos, Juan Antonio Palmero Benítez, de 29 años, y José Antonio Vidal Fernández, de 31, fueron acribillados con un subfusil, y los investigadores encontraron en el lugar de los hechos 23 casquillos del calibre 45 milímetros marca Geco. Vicente Ripa, delegado del Gobierno en Navarra, manifestó que no se descartaba ninguna pista respecto a los autores de los disparos.

Fuentes policiales destacaron que el calibre utilizado por los asesinos de los guardias es común en bandas de delincuentes extranjeros que operan en España.

Según la información facilitada por la Delegación del Gobierno en Navarra, los hechos se iniciaron cuando la patrulla de tráfico, perteneciente al destacamento de Calahorra (La Rioja), se encontraba en el límite provincial con Navarra esperando un convoy de aerogeneradores al que debía escoltar. Una maniobra extraña o una infracción de los ocupantes de un Suzuki todoterreno verde oscuro llamó su atención y le dieron el alto. El vehículo emprendió la huida en dirección a Navarra por la nacional 232. La patrulla inició su persecución, que se prolongó entre cinco y diez kilómetros. Consiguió alcanzar al todoterreno a la altura del kilómetro 78 de la N-113.

Aunque la investigación estaba anoche aún en sus inicios, el delegado del Gobierno en Navarra afirmó que el coche patrulla se encontraba parado cuando los agresores tirotearon a los agentes que estaban en su interior. Éstos, "heridos de muerte", en expresión de Ripa, reanudaron la marcha tras el todoterreno. A 150 metros de donde se hallaron los casquillos, el coche patrulla quedó sin control, cruzó el carril contrario y quedó medio volcado en un terraplén.

No obstante, las circunstancias del tiroteo, del que no hubo testigos, eran confusas. El delegado del Gobierno en La Rioja, José Antonio Ulecia, aseguró anoche: "Existen dos hipótesis sobre el asesinato, aunque la más probable es que cuando el vehículo [de la Guardia Civil] adelantaba al Suzuki para que se detuviera, los dos agentes fueran ametrallados al encontrarse en paralelo a éste". Ulecia añadió que, según los indicios, en el Suzuki viajaban una o dos personas.

Una recta con industrias

Diversos automovilistas que atendieron instantes después a los guardias indicaron que uno de ellos aún respiraba cuando lo sacaron del coche. Falleció poco después en el mismo lugar, una recta de carretera en un paraje rodeado de huertas y naves industriales, a unos 500 metros del casco urbano de Castejón.

Tanto el delegado del Gobierno en Navarra como los investigadores de la Guardia Civil y las autoridades navarras declinaron hacer más valoraciones sobre la posible autoría del suceso. "No debemos especular", pidió el presidente de la comunidad foral, Miguel Sanz, atendiendo a los ruegos formulados por los expertos policiales. El Juzgado de lo Penal de Tudela se hizo cargo de las investigaciones.

Fuentes de las pesquisas confirmaron que los agentes asesinados permanecían sentados en el interior del coche patrulla cuando recibieron los disparos. Ninguno llegó a desenfundar su arma reglamentaria. El tacógrafo del coche patrulla quedó parado a las 17.55.

El agente Vidal era de Oviedo e hijo de guardia civil. El guardia Palmero, nacido en Cádiz y criado en Córdoba, se había casado hace unos meses y vivía con su esposa en Calahorra, según explicó el alcalde de esa localidad riojana, Javier Pagola. Los padres de Palmero estaban de visita en Calahorra y se acercaron al lugar del crimen.

Los primeros auxilios los brindaron varios conductores que creyeron que la patrulla había sufrido un accidente. Pero minutos después, tras confirmarse la agresión, la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Foral desplegaron una vasta operación de control del tráfico para intentar localizar a los autores del crimen.

Sobre las nueve de la noche, el delegado del Gobierno en Navarra manifestó que aún no se tenía localizado el Suzuki todoterreno en el que huyeron, al parecer, en dirección a la autopista que conduce hacia Pamplona.

En el lugar de los hechos se vivieron escenas de dolor con la llegada de los familiares de los agentes, procedentes de Calahorra. Compañeros de los asesinados y sanitarios atendieron a los parientes. La capilla ardiente se instalará a primera hora en la Casa de Cultura de la ciudad riojana. Los funerales serán oficiados a mediodía por el obispo de Calahorra en la iglesia de los Santos Mártires, cerca del cuartel del instituto armado.

A las 20.45 horas, y tras las actuaciones judiciales, dos coches fúnebres condujeron los cuerpos de los guardias al Instituto Anatómico Forense de Pamplona para la realización de las autopsias.

El presidente de Navarra, Miguel Sanz, condenó firmemente la agresión y subrayó asimismo que, sin descartar ninguna hipótesis, las balas encontradas en el lugar son de uso "bastante común" en bandas de delincuentes habituales. Un subfusil de fabricación reciente en Europa y que apenas se comercializa en el continente -se exporta a EE UU- tiene las características del arma supuestamente usada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2004