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Los buzos cortarán las redes del 'O Bahía' para iniciar una operación "larga y peligrosa"

La ministra de Fomento sugiere la posibilidad de llevar el barco a aguas menos profundas

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, advirtió ayer en A Coruña de que el rescate de los cuerpos de cinco de los 10 marineros del pesquero O Bahía será una operación "larga y peligrosa". Antes de poder intentar el acceso al casco del buque, sumergido a casi 80 metros de profundidad en aguas próximas a las islas Sisargas, en la Costa da Morte (A Coruña), los submarinistas tendrán que cortar la maraña de redes que cubre el pecio. Los ochos buzos contratados por Salvamento Marítimo empezaron ayer por la tarde los trabajos previos para seccionar el aparejo, después de que así lo decidiese un gabinete de crisis constituido en A Coruña por técnicos y altos cargos de Fomento.

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, advirtió ayer en A Coruña de que el rescate de los cuerpos de cinco de los 10 marineros del pesquero O Bahía será una operación "larga y peligrosa". Antes de poder intentar el acceso al casco del buque, sumergido a casi 80 metros de profundidad en aguas próximas a las islas Sisargas, en la Costa da Morte (A Coruña), los submarinistas tendrán que cortar la maraña de redes que cubre el pecio. Los ochos buzos contratados por Salvamento Marítimo empezaron ayer por la tarde los trabajos previos para seccionar el aparejo, después de que así lo decidiese un gabinete de crisis constituido en A Coruña por técnicos y altos cargos de Fomento.

En la reunión del gabinete de crisis, a la que se sumó a última hora la ministra, los expertos optaron por esa solución después de analizar los vídeos grabados en el lecho marino por dos robots autopropulsados.

En las imágenes, que antes de hacerlas públicas les fueron mostradas a los familiares de los desaparecidos, se pueden apreciar estremecedores detalles de la vida a bordo del pesquero, como un cartón de cigarrillos Ducados y una botella de agua que se distinguen claramente a través de un ojo de buey. La grabación muestra al pecio tal y como lo describieron los buzos que el pasado domingo llegaron hasta sus inmediaciones, completamente envuelto en una maraña de redes y otros restos, de ahí la decisión de retirar en lo posible el aparejo como paso previo a cualquier método de rescate. Las imágenes no permiten apreciar si en el interior del casco están los cadáveres de los cinco desaparecidos, que se presumen atrapados en los camarotes.

Izar el pesquero

Si se consigue retirar el aparejo, habrá que decidir el sistema de rescate. La primera opción era hasta ahora que los escafandristas intentasen acceder al buque. Pero si los accesos de un pesquero son ya angostos en condiciones normales, cuanto más sumergidos y teniendo que franquearlos con un equipo pesado y bajo una presión que ralentiza enormemente los movimientos. La otra alternativa que comentó Magdalena Álvarez sería izar el pesquero a aguas menos profundas, ya practicables para hombres rana.

Los marineros de la zona señalaban ayer como posible emplazamiento la costa sur de la isla Sisarga Grande, una zona abrigada y de tan sólo 20 metros de profundidad.

"La decisión será tomada con serenidad", previno la ministra. "El Gobierno les ha asegurado a los familiares de los marineros que la prioridad es rescatar los cadáveres, pero también no arriesgar la vida de los buceadores, en lo que las propias familias están de acuerdo".

Las redes, a merced de las corrientes submarinas, constituyen una verdadera trampa, y agruparlas y cortarlas con una lanza térmica, con la precaución de comprobar que ningún cuerpo se ha enredado entre ellas, será labor de muchos días.

Un buceador sólo puede trabajar 15 minutos al día a la profundidad a la que se encuentra el barco, por lo que el tiempo real, sumados los ocho escafandristas del equipo, se reduce a dos horas por jornada en total.

Dos horas también es lo que tarda cada escafandrista en ascender los cerca de 80 metros que separan el pecio de la superficie. "No queremos que los buceadores se sientan presionados para acabar en un tiempo prefijado y que eso repercuta negativamente en su seguridad", advirtió la ministra. Fomento está estudiando la posibilidad de traer de Holanda una campana de saturación que facilitaría los ascensos y descensos de los buzos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de junio de 2004