Editorial:
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Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Demasiado caro

Contra lo pronosticado por los impulsores de la intervención en Irak, la crisis está provocando continuas subidas del petróleo, que se sitúa alrededor de los 40 dólares por barril. El mantenimiento de este nivel de precios durante largo tiempo generará tensiones inflacionistas y tendrá efectos negativos sobre el escenario favorable de crecimiento mundial anticipado por los organismos internacionales y avalado por los registros correspondientes al primer trimestre. En el caso de España, el 2,8% de crecimiento del PIB entre enero y marzo, según los datos de Contabilidad Nacional, ha incorporado factores favorables -un poco más de inversión en bienes de equipo- que pueden resultar afectados por un sobreprecio del factor energético. Con el telón de fondo de la fuerte demanda de países como China, los temores geopolíticos, además de condicionar la normalización de la capacidad de exportación de algunos productores, alimentan tensiones especulativas en las cotizaciones de los contratos de futuros.

La única esperanza es un aumento de la producción, pero para ello sería necesario que aparecieran indicios de normalización política en la zona del Golfo, inmerso en una inestabilidad extrema. No es sólo que Irak haya dejado de exportar al ritmo que lo hacía antes de la guerra; también el mayor exportador del mundo, Arabia Saudí, se encuentra sometido a constantes amenazas de sabotaje y ataques terroristas que condicionan su capacidad para aumentar la producción.

Son razones suficientes para que los gobiernos empiecen a considerar respuestas reductoras del consumo y avanzar en planes serios de diversificación de fuentes y aumento de la eficiencia. Con la herencia de una mala negociación por el gobierno anterior de los compromisos de Kioto para la economía española, el ministro Montilla tiene que afrontar el peor de los episodios para un responsable de la política energética. Antes de empezar a considerar las reclamaciones sectoriales de compensaciones al impacto de ese encarecimiento de la energía, sería deseable que trazara un plan de actuación a corto y medio plazo ante la eventualidad de que la crisis petrolera no sea un fenómeno pasajero.

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Sostener que el repunte de los precios es circunstancial, como hace la comisaria Loyola de Palacio, puede ser un error equivalente al cometido por las autoridades españolas en la gestión de las crisis de los setenta. La actual no es comparable por ahora. Pero si se mantienen los precios actuales, habrá daños considerables.

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