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Reportaje:

El guardaespaldas del papel

Signe impide que se falsifiquen licencias de taxi, documentos notariales o académicos

La próxima vez que se suba a un taxi, fíjese bien. En una de las esquinas de la luna del vehículo tiene que ver la licencia del conductor. Se trata de un documento especial que incorpora diversos sistemas antifalsificación y que está realizado sobre un papel único que le protege de las radiaciones solares. Pues bien, este documento tan especial es obra de Signe.

La imprenta participará en el desarrollo del pasaporte biométrico español, que incorpora reconocimiento por iris, huellas digitales y fotografía

Signe se creó en San Fernando en 1982 como empresa de servicios que trabajaba con un sistema de impresión conocido como 'golpe seco'

Signe es una semidesconocida empresa ubicada en el parque tecnológico de Tres Cantos (Madrid) que tiene como principal actividad la seguridad documental. Bajo estas dos palabras se esconde todo un mundo de actividades muy diversas que van desde el estudio y desarrollo de tintas que evitan la falsificación hasta la encriptación y la biometría.

Signe es un caso singular. Se creó en San Roque (Cádiz) en 1982 como empresa de servicios auxiliares a la imprenta. Su principal novedad era que trabajaba con un sistema de impresión conocido como golpe seco, el cual permitía dar relieve al papel. A partir de este método de impresión ha ido construyendo una compañía especializada en sistemas de seguridad que da empleo en la actualidad a 80 personas y que factura 13,2 millones de euros al año.

Los campos de actuación y el anecdotario de esta empresa son muy amplios. Por ejemplo, elabora el papel notarial que podemos encontrar en cualquier notaría española, concretamente el que se emplea en las denominadas copias simples de los documentos. Suyos son también los títulos académicos que expiden universidades y centros de enseñanza secundaria. "Aunque no sea muy conocido, los expedientes académicos", revelan en la empresa, "se falsifican cada vez más. Hay una oleada de fraude en este ámbito".

Para evitar esta situación, Signe ha creado, con el apoyo de la Unión Europea, el Diploma Suplement, un documento que acompaña al título original académico de cada país y que incorpora una serie de medidas que hacen imposible su manipulación o alteración. También son responsables de la emisión en 2003 (lo que supuso la creación de un papel especial para sellos que soporta distintas temperaturas y humedades) de 900.000 estampillas de correos. Este año, si el concurso les resulta favorable, volverán a poner en circulación un número similar.

Por extraño que parezca, las falsificaciones están a la orden del día en nuestro país. La situación se puede explicar de una manera muy gráfica. "No cabe duda de que todos somos delincuentes potenciales en materia de falsificaciones", comenta con ironía Santiago Lago Bornstein, responsable de gestión institucional de Signe. ¿Por qué lo dice? En esta firma han solucionado los casos más singulares protagonizados por ciudadanos corrientes, lejos de la imagen de una falsificación a cargo de grandes redes internacionales.

Estas manipulaciones afectan, por ejemplo, a las nóminas, uno de los documentos que últimamente, según su experiencia, más se alteran; a las bajas que emite la Seguridad Social e, incluso, se han dado casos de cheques autofalsificados por su propio emisor para evitar tener que hacer frente al pago de una compra.

El fraude no tiene límites y repercute tanto en el papel moneda como en el popular Abono Transporte madrileño. En este último caso, la Comunidad de Madrid detectó el verano pasado un número muy elevado de falsificaciones. Para solucionarlo, ha encargado a Signe que desarrolle un nuevo documento de transporte que sea mucho más difícil de manipular y alterar. También participará en el desarrollo del nuevo pasaporte biométrico (incorpora reconocimiento por iris, huellas digitales y fotografía) español. Un método que ya exige Estados Unidos.

Pero si nos fijamos exclusivamente en el anecdotario de la empresa tal vez perderemos una visión amplia de su actividad real. La firma madrileña ha creado una división, Signe Scientia, que trabaja fundamentalmente para la Administración de Justicia en el esclarecimiento de la autenticidad o falsedad de los documentos que utilizan estos profesionales. Su principal aportación aquí es efectuar servicios de consultoría y peritaje. Evidentemente, uno de sus clientes más importantes, junto con la abogacía, son las entidades financieras. "Bancos y cajas de ahorro sufren unos niveles de falsificación mucho más altos de lo que reconocen públicamente", indica Francisco Méndez, director técnico de Signe Scientia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004