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Reportaje:UN PAÍS DE CINE 2

'Historias de la radio', de José Luis Sáenz de Heredia

EL PAÍS presenta, por 1,95 euros, una mirada a la España paupérrima de los años cincuenta

En 1955, José Luis Sáenz de Heredia, uno de los realizadores más próximos al régimen franquista, rinde un homenaje a la radio, el medio de comunicación más popular de la época. Para ello, relata tres historias breves unidas por los concursos radiofónicos, auténticos rituales venerados por quienes desean salir de una vida mísera que, consciente o inconscientemente, se muestra constantemente en el filme.

En la España de los años cincuenta, el fútbol, el cine y, sobre todo, la radio eran los entretenimientos populares por excelencia. Eran los tiempos de los concursos cara al público (Doble o nada), los seriales (Ama Rosa), las actuaciones en directo (Cabalgata fin de semana), las ficciones de aventuras (Diego Valor), las comedias de costumbres (Matilde, Perico y Periquín), el teatro del aire, Pepe Iglesias El Zorro, Bobby Deglané, Matías Prats y sus retransmisiones deportivas y taurinas... La radio constituyó un mundo propio que hoy es materia de análisis, de nostalgias y de estudios sociológicos (el más reciente, Mis días de radio, es obra de una de las grandes estrellas radiofónicas de la época, Juana Ginzo, y de un periodista igualmente bregado en las ondas, Luis Rodríguez Olivares.)

"Nos presenta, quizá sin proponérselo, una aguda visión más agria que dulce de la sociedad"

El director de cine José Luis Sáenz de Heredia, cuyo prestigio en los cuarenta y cincuenta fue debido tanto a su inquieta aproximación a distintos géneros cinematográficos como a su militante filiación franquista, decidió rendir homenaje no sólo a quienes habían transformado la radio en un gran espectáculo, sino también a las posibilidades de ésta para solucionar problemas cotidianos. A través de tres cuentos, Historias de la radio "pretende demostrar la posibilidad de que la benéfica intervención de la radio cambie la vida de las personas; en las tres historias hay una reflexión sobre las virtudes cristianas, aspecto moralista que convive con un tono costumbrista apreciado especialmente en la descripción de las formas de vida de los personajes", en opinión de Fernando Méndez-Leite en su Historia del cine español en 100 películas. "Claro está", escribió por su parte Carlos F. Heredero, "que la óptica de Sáenz de Heredia no generó la mordacidad crítica ni el escepticismo feroz con los que años después el costumbrismo se revestiría por el tamiz del humor negro y del esperpento. La mirada de Sáenz de Heredia destila más bien una especie de bonanza confiada y optimista en la que pueden navegar, con igual comodidad, los desheredados y los poderosos, los desamparados de la sociedad y las fuerzas vivas representativas de las instituciones estatales, el alcalde, el maestro, el guardia civil, el médico y la madre humilde del niño... Una expresiva idealización que invoca la 'generosidad unitaria' de la patria en versión franquista". De hecho, la película comienza con una perorata radiofónica del padre Venancio Marcos, líder de la extrema derecha e incluso actor en películas patrióticas como Cerca del cielo (1951) sobre la Guerra Civil.

Historias de la radio obtuvo un gran éxito al estrenarse en julio de 1955: "No ha hecho falta recurrir a los modelos del cine extranjero, sino que las tres historias son llevadas con pulso firme a nuestra manera de ver las cosas por el lado alegre y optimista. Es una película auténticamente española digna de todos los elogios", se dijo con entusiasmo en el diario Ya, poco antes de que el Sindicato Nacional del Espectáculo le otorgara uno de sus premios del año.

"Una excelente comedia de situaciones poblada por multitud de personajes más o menos pintorescos que se mueven impulsados por el destino o por el azar en situaciones cómicas o dramáticas y a veces una mezcla de ambas, porque la vida nunca es de un solo color", según se escribió en El cine español en 100 pelícu las. La primera de las tres historias, quizá la mejor, cuenta la hazaña de dos viejos investigadores (José Orjas y José Isbert) que necesitan 3.000 pesetas para patentar el invento de su nuevo pistón. Ese dinero pueden ganarlo en la radio si uno de ellos se presenta antes que nadie vestido de esquimal, con trineo y perro. "Creo sinceramente que la esencia de este episodio está en la imagen de José Isbert disfrazado, en su esfuerzo físico, en la preocupación que refleja su rostro. Todo ello convierte este cuento en una historia mucho más profunda sobre la vocación profesional, la soledad de la ciencia, la incapacidad de la vejez", en opinión de Méndez-Leite. La segunda historia, "un cuento evangélico", es "la del ladrón que entra a robar en una casa y responde al teléfono para impedir que alguien se alerte, sin imaginarse que se verá involucrado en un concurso radiofónico donde gana el primer premio". En este episodio, el personaje del cura (Pedro Porcel) y su afán por conseguir almas para el cielo tiene una importancia capital, y su esfuerzo al reconciliar al buen ladrón con su víctima (Ángel de Andrés y José M. Lado) recibe la compensación de "unos coros celestiales que subrayan, además, el pacto tácito entre el párroco y otro ladrón que sólo busca en el cepillo de san Antonio un poco de pan, al que la bondad del cura ha añadido un poco de membrillo".

Finalmente, el "cuento costumbrista" que cierra la película cuenta la peripecia del maestro de un pueblo de pobres (Alberto Romea) que interviene en el Doble o nada para conseguir el dinero que necesita un niño enfermo para ser operado en Suecia, culminando una trilogía que al director Antonio Giménez-Rico le hizo considerar que "Sáenz de Heredia nos presenta, quizá sin proponérselo, una aguda visión más agria que dulce de una sociedad -tanto urbana como burguesa y rural- miserable y ruin en la que para sobrevivir había que recurrir a todo tipo de humillantes degradaciones". Para el actor José Isbert, en su libro de memorias, Historias de la radio aportó "un conjunto de detalles cuidadosamente observados y presididos por un espíritu sano y ejemplar, que se manifiesta en todos sus planos. Diría que es como un estuche lleno de joyas". El amplio reparto está encabezado por Francisco Rabal y Margarita Andrey en sus cometidos de locutores, acompañados por Bobby Deglané y Juanjo Menéndez, entre otros, y por las actuaciones de los Xey, Gracia Montes, y entrevistas con el torero Rafael Gómez, El Gallo, y el futbolista Luis Molowny. Historias de la radio ha quedado en el cine español como el (entrañable) retrato oficial de una época.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2004