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Uteco considera que la ley contra el minifundio no sirve para su objetivo

Por su exceso de burocracia, rigidez reglamentaria y falta de "apoyos económicos", explicó ayer Enrique Blasco, presidente de Uteco (Unión de Cooperativas Agrarias de Valencia), la ley del minifundio se ha quedado en la cuneta. La ley contra el minifundismo se aprobó a finales de 2002 y con ella se pretendía luchar contra la excesiva parcelación del campo valenciano. El sector, sin embargo, no considera que la herramienta es eficaz. El año pasado, de hecho, sólo seis proyectos se beneficiaron de los incentivos a la permuta y venta de tierras y ayudas al cultivo y la explotación en común. Ayer, el presidente de Uteco insistió en la escasa utilidad de la norma y pidió soluciones.

Blasco también reclamó, ante la asamblea general de Uteco, y en presencia de la consejera de Agricultura, Gema Amor, "medidas de envergadura económica y calado social" para afrontar la mala situación del sector. El presidente denunció que la agricultura valenciana "está obsoleta estructuralmente" y exigió un plan de actuación integral para adaptarse a las "nuevas exigencias del mercado en la producción, comercialización y en la oferta".

Durante la clausura, Gema Amor anunció la organización de un Foro Agrícola para buscar soluciones de consenso para los problemas por los que atraviesa el campo valenciano.

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