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Detenciones con periodistas invitados

En la madrugada del 25 de octubre pasado -jornada de reflexión por la repetición de las elecciones autonómicas de Madrid tras la deserción de los diputados Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez-, la Jefatura Superior de Policía de Madrid invitó a periodistas, cámaras y fotógrafos de cuatro medios de comunicación para que acompañasen a los efectivos policiales que iban a intervenir en una redada policial contra inmigrantes.

En esa descomunal batida policial, que afectó a los clientes extranjeros de cuatro locales públicos de los distrito de Usera y Arganzuela -los bares Villamiel, Royal Caribe, Perla Boliviana y A tu ritmo latino-, los agentes detuvieron a 123 inmigrantes. Es la mayor redada hecha en la capital en los últimos años. Al llegar la policía, había cientos de inmigrantes cenando o departiendo con amigos, hijos y familiares.

Un empleado de uno de estos locales se mostró entonces asombrado por el despliegue de policías y reporteros gráficos llegados a su local: "Esta incursión policial no tiene sentido: de pronto han comenzado a identificar y a detener a personas normales, trabajadores inmigrantes, que suelen reunirse aquí con sus paisanos y amigos para cenar o tomar una cerveza los viernes, tras acabar su jornada semanal", dijo

El día 26, fecha de las elecciones que dieron la victoria al PP en Madrid, el despliegue de fotos e imágenes en los medios de comunicación fue muy llamativo. Tanto despliegue policial tuvo una pésima repercusión penal: salvo dos inmigrantes que pasaron a disposición judicial, todos los demás quedaron después en libertad.

Ésta es una de las "operaciones policiales propagandísticas" que el teniente fiscal Pedro Martínez atribuye al delegado del Gobierno y al actual jefe de policía de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2004